David gracias por Fuchina

Ahora sí puedo hablar de él… del Libro, de David Salcedo sólo puedo reiterar la suerte que tengo de conocer a gente tan… como él.

Del libro, cualquier cosa que diga coincidiría con muchos y muchas que ya habéis hecho referencia antes de él, «todo bien», además sería repetitivo y seguro que quedaría peor expresado que en las fantásticas y sentidas palabras de Rafa Badia «El grande».

Eso sí, me gustaría añadir algo personal.

Éste libro me ha dolido.

Normalmente un buen libro te deja un regusto, algo que nos puede inspirar, nos puede invitar a coger la cámara, a salir para hacer fotos, o a reflexionar sobre lo que estamos haciendo actualmente, eso es maravilloso, pero no me ha pasado con Fuchina.

A mi me ha hecho pensar en lo que he hecho, o más bien, en lo que no he hecho,  me ha llevado a darme cuenta de la cantidad de tiempo que he perdido,  muchísimo tiempo.

Me gustan muchas cosas en este libro, unas son estéticas, e incluso algunas son técnicas jajajajaja. Hay decisiones que me han impactado en sus fotos y en el propio libro. Me encanta verme cercano al sitio donde todo sucede y al tiempo en el que suceden las cosas. Me gusta su humor, su sensibilidad y la capacidad de hacer todo muy simple, muy limpio, pero demostrando al mismo tiempo, mucha reflexión y detenimiento para hacer esa síntesis en cada imagen, y conseguir en el conjunto, un todo. Un todo, que ya no es tan simple.

Llevo casi treinta años fotografiando, atrapado en esta pasión y por este modo de vivir mirando. He vivido tantos cambios, tantas disciplinas, modas, etapas, situaciones, momentos y pedazos de historia (de mi historia), que viendo Fuchina, me arrepiento de no haberlas aprovechado, de no haberlas disfrutado y exprimido lo suficiente, y no hablo de cantidad, hablo de calidad.

David me ha hecho ver con este libro, con su honestidad y «simplicidad», que tenía que haber confiado más en mí (simplemente tienes que saber mirar, ver, sentir y ser capaz de extraer lo que está ahí, y además expresarlo con claridad y estética… Jajajaja). 

Tuviera o no la capacidad Salcedo desarrollada, tenía que haberme sentido más capaz de contar mi vida,como la sentía, como si sólo tuviera un par de carretes de 36 exp. y mi Pentax con el 50mm. Simplemente eso es lo que hace David en Fuchina

Siempre he estado en esa cueva de la formación, de la capacitación, de la actualización y en paralela búsqueda de la mejora técnica, estética o íntima y personal en cada momento. Tenía que haber sido independiente a la «evolución» de la fotografía, a los cambios. Ya fuera como arte, como negocio o como trabajo,  ahora veo que no todo lo que hacía, y no toda la «evolución» de la fotografía, no todos los barcos y trenes me llevaban a buen puerto.

David nos hace ver a todos y a todas los que estemos aquí por pasión, y con ilusión, independientemente de a qué nos dediquemos, que dejemos más veces priorizar en la toma de decisiones al corazón, al ojo, o a la cabeza, incluso a subconsciente y estemos menos pendientes, o lo justo y necesario, de los objetivos, megas, versiones de firmware.

He fotografiado como fotoperiodista, como reportero, como retratista o como callejero, para editoriales o medios, para agencias o clientes, para redes sociales. Sin embargo, en muchas ocasiones dejaba de ser honesto conmigo mismo y con mi verdadero pensamiento, mi verdadero yo. Lo he hecho para mantenerme vivo donde estuviera, sé que eso estaba bien y me alegro de haberlo hecho, pero…

Gracias David, por recordarme lo que debo hacer a partir de ahora, haga lo que haga en cada momento no puedo olvidar hacer mi «Fuchina» en paralelo.

Puffff… Me ha explotado la cabeza.  

Me ha inspirado mucho este libro, así que mi más sincera recomendación.

Puedes ver la web y comprar el libro de David Salcedo, FUCHINA, aquí.

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