raul-diaz-25042000-historico-001Cuando tuvo la confirmación de lo que sospechaba; se le acumularon las sensaciones entremezcladas: incertidumbre, resignación, tristeza, desesperanza, miedo, rabia, y un repentino dolor de estomago casi insoportable. Su mente visiono en un instante el viaje soñado a París, los hijos que deseaba tener, la casa  que amaba, y el hombre de su vida que aún no había llegado. Todo convertido en cenizas; por la maldita herencia genética recibida…

Texto de Pepe Cesto.

 

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