CUADERNO DE CALLE · BILBAO · RICOH GR
La fotografía callejera junto a la ría de Bilbao puede empezar en un lugar que uno encuentra caminando o en otro que llega de la mano de quien conoce la ciudad. David me prometió «un rincón de los que te gustan para lo tuyo». Tenía razón.
El lujo de caminar Bilbao
Pasear por esta zona de Bilbao ya es un auténtico lujo. La ría, el parque, el Guggenheim y las dos orillas forman un escenario en el que la arquitectura, la luz y la vida cotidiana parecen trabajar juntas. Todo invita a mirar un poco más despacio, incluso cuando el tiempo es corto y la ciudad sigue a su propio ritmo.
En un entorno tan reconocido es fácil dirigir la cámara hacia los grandes iconos. Sin embargo, la fotografía callejera junto a la ría de Bilbao suele llevarme en la dirección contraria: hacia una esquina, un paso elevado, una escalera o una corriente de personas que transforma durante unos segundos una estructura aparentemente quieta.



La pasarela, la ría y el tránsito cotidiano: el rincón empieza a revelar sus líneas desde arriba.
Un rincón coproducido por David
En este paseo hubo, además, un privilegio añadido: poder llamar a un amigo y escuchar una frase que cualquier fotógrafo agradece —«te voy a llevar a un rincón de los que te gustan para lo tuyo»—. El amigo es David de la Iglesia, fotógrafo en Bilbao y magnífico conocedor de su ciudad.
David acertó de lleno. Entre el acero, las curvas de la pasarela, las sombras profundas y la luz que entra desde la ría apareció un pequeño escenario urbano con una personalidad propia. Un lugar capaz de cambiar con cada persona que cruza, sube, baja, espera o desaparece detrás de una barandilla.
Las fotografías son mías, pero la localización está coproducida por David. Él puso el rincón; Bilbao, la escenografía; y la calle, como siempre, decidió qué ocurría delante de la cámara.




Las personas cambian la escala de la estructura y convierten el acero en escenario.
Curvas, sombras y gente
Con la Ricoh GR en la mano empecé a recorrer la estructura desde arriba y desde abajo. Primero aparecieron las líneas: la espiral metálica, los pasos de peatones, los reflejos y esas sombras que duplican la arquitectura sobre el suelo. Después llegaron las personas y cada figura dio una escala distinta al lugar.
Hay quien asciende casi absorbido por la curva; quien atraviesa la luz vestido de rojo; quien se detiene; quien camina acompañado; quien queda encerrado visualmente entre los tubos de acero. No es necesario dirigir nada. Basta con reconocer el encuadre, esperar y aceptar el regalo de lo imprevisto.
La selección avanza desde los detalles y los puntos de vista elevados hasta una visión más abierta del rincón. Me interesa ese movimiento: comenzar dentro de la forma, sentir su geometría y terminar viendo cómo la ciudad la incorpora a su tránsito diario.




Bilbao, 22 de octubre de 2026. Curvas, pasos de peatones y escenas que la calle termina de componer.
La ciudad que alguien te enseña
Fotografiar una ciudad acompañado cambia la experiencia. No se trata solo de encontrar una buena localización, sino de recibir la mirada de quien vive allí y sabe dónde puede ocurrir algo. Ese gesto convierte el paseo en conversación y las fotografías en memoria compartida.
Este rincón queda unido para mí a Bilbao, a la ría y a una mañana de trabajo en la que todavía hubo tiempo para mirar. Y también queda unido a David, que supo identificar exactamente qué significaba «para lo tuyo».
Gracias por la localización, amigo. Producción ejecutiva del rincón: David de la Iglesia. Dirección de escena: Bilbao. Reparto: todas las personas que pasaron por allí sin saber que ya formaban parte de esta pequeña historia.
Si quieres seguir el paseo desde el comienzo, puedes visitar Bilbao camina: fotografía callejera con la Ricoh GR. Esta forma de observar, esperar y trabajar con una cámara pequeña también continúa en Universo GR.
Bilbao, 22 de octubre de 2026. Un rincón junto a la ría descubierto con David de la Iglesia y recorrido con la Ricoh GR.

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