San Sebastián y la Vera-Cruz: volver siempre es empezar de nuevo

Hay capillas que funcionan como archivo personal. La de San Sebastián es la mía. El olor a incienso, el brillo de la cera sobre la piedra, la escala humana de ese espacio: todo activa una memoria que no necesita que la busques.

Volver a la Hermandad de la Vera-Cruz no es solo un encargo. Es un viaje de ida que siempre tiene algo de regreso. Recorrí esas naves con todas mis cámaras —como hice la primera vez, cuando aún no sabía bien lo que buscaba— y encontré que el Cristo sigue siendo el mismo aunque yo haya cambiado la forma de mirarlo.

Eso es lo que tiene trabajar durante años en el mismo territorio. Acumulas capas. Cada nueva imagen dialoga con las anteriores, y a veces la foto que haces hoy te explica una que tomaste hace quince años.

La Veracruz tiene esa capacidad. Que te devuelva a ti mismo mientras avanzas.

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