Carlos de Roa. El trabajo como respuesta

Carlos habla de su deporte como si fuera un oficio. Dice trabajo cuando otros dicen pasión o sueño. Y en esa palabra cabe todo: los entrenamientos que nadie ve, los días que no salen, la constancia que no da titulares.

Es nazareno, joven, y lleva tiempo construyendo algo dentro del fútbol con la misma lógica de quien sabe que los resultados llegan después del esfuerzo, no antes. No hay atajos en esa ecuación.

Lo que me interesaba retratar no era al deportista en acción, sino al chico que hay detrás. La sesión fue en el Ayuntamiento, en ese sofá blanco que conoce bien quien pasa por allí. Luz natural, ambiente controlado, poco artificio. Carlos se sentó y la cámara encontró lo que buscaba: alguien que tiene claro quién es.

En estas fotos hay algo que no se puede fabricar. Una presencia que viene de haber trabajado de verdad, de tener el apoyo de sus padres cuando más hace falta, y de una pareja que está ahí. Eso también se nota. Siempre se nota.

Carlos de Roa, futbolista. Dos Hermanas, abril 2026. © Raúl Díaz

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