He destacado en ocasiones a mis jugadoras preferidas, o a las MVP de muchos encuentros que llevo vividos, pero hoy, hoy he vivido el partido desde la perspectiva del Mister, y además creo que ha sido un partido suyo, felicidades Ricardo.










Había más de 1.500 personas en Los Montecillos y se notaba desde antes del primer saque. No del tipo «estamos aquí y aplaudimos»—del tipo que entra en pista, que se cuela en el marcador, que aprieta cuando el equipo va dos puntos abajo y necesita algo más que técnica.
El Fundación Cajasol Andalucía perdió el primer set. En ese momento, cualquier partido ordinario se complica. Este no lo es, y el equipo de Ricardo Torronteras tampoco lo es. Lo que vino después fue una remontada que no necesitó de una individual brillante ni de un momento mágico aislado: fue colectiva, con el relevo natural de quien toca, de quien defiende, de quien cierra. Así se gana 3-1. Así se fuerza el partido definitivo.
Pero esta entrada la escribo por Ricardo. Lo que esa foto resume no lo cuenta ninguna crónica: de espalda, los brazos al cielo, el pabellón explotando detrás. Hay entrenadores que ganan partidos. Hay entrenadores que construyen equipos que ganan partidos cuando nadie esperaba que ganaran. Ricardo lleva todo el año en esa segunda categoría.

Mañana domingo, 12:00 horas, Los Montecillos. La primera liga para un equipo andaluz está a un partido de la historia. Yo voy a estar allí con la cámara. Pero antes que con la cámara, voy a estar allí como lo que soy: un fan del equipo de voleibol de Dos Hermanas.




































