Categoría: Dos Hermanas

  • El partido de Ricardo Torronteras

    El partido de Ricardo Torronteras

    He destacado en ocasiones a mis jugadoras preferidas, o a las MVP de muchos encuentros que llevo vividos, pero hoy, hoy he vivido el partido desde la perspectiva del Mister, y además creo que ha sido un partido suyo, felicidades Ricardo.

    Había más de 1.500 personas en Los Montecillos y se notaba desde antes del primer saque. No del tipo «estamos aquí y aplaudimos»—del tipo que entra en pista, que se cuela en el marcador, que aprieta cuando el equipo va dos puntos abajo y necesita algo más que técnica.

    El Fundación Cajasol Andalucía perdió el primer set. En ese momento, cualquier partido ordinario se complica. Este no lo es, y el equipo de Ricardo Torronteras tampoco lo es. Lo que vino después fue una remontada que no necesitó de una individual brillante ni de un momento mágico aislado: fue colectiva, con el relevo natural de quien toca, de quien defiende, de quien cierra. Así se gana 3-1. Así se fuerza el partido definitivo.

    Pero esta entrada la escribo por Ricardo. Lo que esa foto resume no lo cuenta ninguna crónica: de espalda, los brazos al cielo, el pabellón explotando detrás. Hay entrenadores que ganan partidos. Hay entrenadores que construyen equipos que ganan partidos cuando nadie esperaba que ganaran. Ricardo lleva todo el año en esa segunda categoría.

    Mañana domingo, 12:00 horas, Los Montecillos. La primera liga para un equipo andaluz está a un partido de la historia. Yo voy a estar allí con la cámara. Pero antes que con la cámara, voy a estar allí como lo que soy: un fan del equipo de voleibol de Dos Hermanas.

  • Isabel Barón, la libero de Dos Hermanas que no tiene techo: finalista de la Liga Nacional de Voleibol

    Isabel Barón, la libero de Dos Hermanas que no tiene techo: finalista de la Liga Nacional de Voleibol

    En el voleibol, como en la vida, hay personas que se miden por su estatura y personas que se miden por su carácter. Isabel Barón Barceló, libero de Fundación Cajasol Andalucía Voleibol y ya casi nazarena de adopción, lleva años demostrando a qué lado de esa línea pertenece. Esta temporada, el equipo ha alcanzado la final de la Liga Nacional de Voleibol, y en ese camino, Isa ha vuelto a ser lo que siempre ha sido: la que no se achanta.

    Con 159 centímetros, juega en una posición dedicada a recibir balones imposibles de levantar y ella los pone en juego. No suele puntuar, pero sin ella no hay punto la mayoría de las veces. Temporada tras temporada juega en Los Montecillos y con la selección española en el horizonte. No lo hace para demostrarle nada a nadie, aunque algo le sobra a quienes dudaron.

    Porque Isa Barón tiene una respuesta única: más entrenamiento. Cuando pierde, «toca trabajar». Cuando tiene un objetivo, «toca trabajar». Cuando llega la final, toca trabajar. Esa constancia silenciosa es la que ha forjado una jugadora que compite con la camiseta española, que suma infinidad de partidos y que sigue siendo, a sus 25 años, una de las más queridas del vestuario y de la afición.

    Dos Hermanas tiene muchos motivos de orgullo deportivo. Isa Barón es uno de los más genuinos. No por los trofeos, que también, sino por lo que representa: que la tenacidad puede más que cualquier limitación que otros te impongan, y que el trabajo honesto, partido a partido, acaba llevándote a las finales.

    Felicidades, Isabel. Qué grande eres, pequeña.

    También en DHad
    El Fundación Cajasol Andalucía es finalista — historia pura en Los Montecillos

    Crónica completa

    El Fundación Cajasol Andalucía es finalista — historia pura en Los Montecillos

    Análisis, imágenes y contexto en el medio local de referencia de Dos Hermanas.

    Leer en Dos Hermanas al Día →
  • El voleibol, la cámara y yo: una final que lo suma todo

    El voleibol, la cámara y yo: una final que lo suma todo

    Jugué, lo fotografié, lo seguí de cerca. Nunca imaginé que las tres cosas iban a confluir en una misma noche, en mi ciudad.

    Primero lo practiqué. Después lo disfruté con la exigencia suficiente como para entender lo difícil que es. Más tarde llegué con la cámara, cubrí grandes eventos, aprendí a leerlo desde dentro del campo visual que da el objetivo. Pensaba que ya había agotado todas las formas de vivir el voleibol.

    Primero lo practiqué. Después lo disfruté con la exigencia suficiente como para entender lo difícil que es. Más tarde llegué con la cámara, cubrí grandes eventos, aprendí a leerlo desde dentro del campo visual que da el objetivo. Pensaba que ya había agotado todas las formas de vivir el voleibol.

    El sábado descubrí que no.

    Estar en el pabellón de Los Montecillos cubriendo al Fundación Cajasol Andalucía (el ESQUIMO, mi equipo) es una acumulación de roles que no me canso de procesar. Estoy ahí como fotógrafo, con el privilegio de trabajar desde dentro. Pero también estoy ahí sabiendo lo que cuesta, porque las he visto entrenar. Conozco el esfuerzo que hay detrás de cada set, cada punto, cada defensa que parece imposible. Eso cambia la forma de mirar.

    El segundo set estuvo a punto de torcerse. El CV Emalsa Gran Canaria anuló dos bolas de set, se puso a tiro de empatar y Los Montecillos contuvo el aliento. Ese momento —tenso, incómodo, con el resultado posible pero no seguro— fue también el más honesto de la noche. Porque ganar una final antes del tiempo solo existe en las películas. Lo real fue lo que pasó: aguantar, no romperse, cerrar 30-28 con trabajo y carácter.

    Cuando terminó el tercero y el pabellón estalló, yo seguía disparando. Pero en algún momento dejé de pensar en el encuadre. Solo estaba ahí, viendo a mi equipo, al club de mi ciudad, plantarse en la gran final de la Liga Nacional de Voleibol. Después de la Copa de la Reina —que ya parecía increíble— esto es otra cosa. Es la confirmación de que algo extraordinario está pasando en Dos Hermanas.

    Hay tardes que no se pueden explicar del todo. Esta es una de ellas.

    También en DHad
    El Fundación Cajasol Andalucía es finalista — historia pura en Los Montecillos

    Crónica completa

    El Fundación Cajasol Andalucía es finalista — historia pura en Los Montecillos

    Análisis, imágenes y contexto en el medio local de referencia de Dos Hermanas.

    Leer en Dos Hermanas al Día →
  • Dos horas y media con el cuchillo. Y sin comer.

    Dos horas y media con el cuchillo. Y sin comer.

    Hay trabajos que desde fuera parecen tranquilos. El cortador de jamón es uno de ellos. Hasta que lo ves en competición.

    Estuve en Casa Frasco el viernes por la noche cubriendo el I Concurso Nacional de Cortadores de Jamón. Seis profesionales de la Liga Nacional, un local lleno, puntuación en tiempo real y los criterios de siempre: presentación, aprovechamiento, textura, uniformidad del corte. Dos horas y media larga de competición. Con el público encima. Con la presión del marcador.

    Yo no aguantaría ni la mitad, yo no aguanto eso ni comiendo sólo.

    Pilar Alba se llevó el título —la única mujer del cartel—, en una final muy ajustada y el resto de participantes. Pero lo que me quedó de la noche no fue solo el resultado. Fue ver el nivel de concentración que exige ese trabajo cuando se hace bien y bajo presión. La postura, el ritmo, la decisión de cada pasada. Todo tiene un porqué que no se aprecia desde la barra del bar, o en un salón de celebraciones o cualquier sitio donde ofrezcan su servicio.

    Me pasa con muchos oficios cuando los fotografío de cerca: el carpintero, el sastre, el cocinero en pase. Entran en una especie de estado que, desde fuera, confundes con facilidad. No es facilidad. Es maestría.

    Casa Frasco, que lleva en pie desde 1969, puso el marco y acertó con el formato. Ojalá haya segunda edición. El jueves había pocas dudas al respecto.

  • I Premios Dos Hermanas por la Igualdad y un descubrimiento: La Mare

    I Premios Dos Hermanas por la Igualdad y un descubrimiento: La Mare

    Hay galas en las que el protocolo lo llena todo. Y hay galas en las que pasa algo. Los I Premios Dos Hermanas por la Igualdad tuvieron uno de esos momentos que no estaban en mi guión — o sí, pero construidos con suficiente talento como para parecer espontáneos — con la intervención de La Mare.

    Mar Muñoz (Cádiz, 1988) lleva más de una década construyendo un proyecto musical inclasificable: cantautora que mezcla ritmos flamencos con folclore de otras partes de España, de Latinoamérica y de África, con letras que son su sello de identidad. Lo suyo es la fusión de ritmos y estilos, la dulzura llena de garra de su voz, y una capacidad para hacer del escenario un lugar donde todo puede pasar a la vez: cantar, reír, pensar. En Dos Hermanas demostró exactamente eso: una intervención breve pero afilada, divertida y didáctica, con la buena música de fondo que lo hace todo más fácil.

    Tuve la suerte de cruzar unas palabras con ella. Conversaciones cortas que confirmaron lo que el escenario ya había dejado ver: que detrás de la artista hay una persona con criterio y con las ideas claras. Cofundadora de Arte Muhé, colectivo femenino para visibilizar el trabajo artístico de mujeres creadoras, su trabajo tiene siempre esa doble dimensión — la musical y la de fondo — que lo hace interesante más allá del directo.

    Su último trabajo, Del fuego, está disponible en plataformas. Vale la pena empezar por ahí.

    Puedes seguir su trabajo en lamareoficial.com y en Instagram @lamare_musica.

  • The Champions Burger: cuando una hamburguesa se convierte en fenómeno

    The Champions Burger: cuando una hamburguesa se convierte en fenómeno

    Hay eventos que se sienten en el ambiente antes de cruzar la puerta. Lo que ocurre estos días en el Parque de la Alquería no es una feria de comida más: es una explosión de vida que los nazarenos han adoptado como propia desde el primer bocado.

    La estética americana lo envuelve todo nada más llegar. Color, ruido, colas que avanzan con humor, familias que improvisan mesas donde pueden. La Champions Burger ha entendido algo que muchos operadores gastronómicos olvidan: que la gente no va solo a comer. Va a estar en algún sitio que merezca la pena.

    He podido comprobarlo en primera persona. Lo que más sorprende no es el producto —que cumple con nota— sino la energía colectiva que genera el espacio. Hay algo en ese ambiente que hace que la espera forme parte de la experiencia. Dos Hermanas tiene una capacidad notable para apropiarse de lo que le gusta, y esto ya es suyo.

    Que un evento así funcione en nuestra ciudad dice más de la ciudad que del evento. Buena señal.

  • Antes de que el cartel hablara, ya lo decía todo la espera del artista

    Antes de que el cartel hablara, ya lo decía todo la espera del artista

    Instantes antes de la presentación me acerqué a Marcos. Aún no había aplausos ni fotografías oficiales, solo ese murmullo leve que siempre precede a lo importante. En su mirada reconocí una tensión natural que no tenía nada que ver con el miedo, sino con el compromiso. Era una mezcla de responsabilidad y ganas contenidas por entregar, al fin, algo que, estoy seguro, le ha ocupado mucho espacio vital durante meses.

    Me gusta detenerme en esos momentos casi invisibles. Son los que no aparecen en los titulares, pero dicen mucho más que cualquier discurso. Mientras esperábamos a que comenzara el acto, pensé en todo lo que implica pintar un cartel así: no solo la composición o el color, sino la carga emocional, la tradición y la fe de un pueblo entero depositadas en una imagen. Eso pesa. Y, al mismo tiempo, honra profundamente.

    Por eso, más allá del resultado, que me gusta, quiero felicitarlo: por el trabajo, por la entrega silenciosa y por asumir, con respeto y valentía, la responsabilidad de crear una imagen que ya forma parte de la memoria de Dos Hermanas.


    Evento:
    Presentación del Cartel Oficial de la Semana Santa de Dos Hermanas 2026.

    Fecha de presentación:
    Domingo 15 de febrero de 2026.

    Lugar:
    Capilla (Vera Cruz / San Sebastián, según convocatoria oficial).

    Autor del cartel:
    Marcos Antonio Moreno Acosta (Marcos A. Moreno Acosta), artista nazareno.

    Hermandad protagonista del cartel:
    Hermandad de la Amargura.

    Imágenes representadas:

    • Nuestra Madre y Señora de la Amargura
    • Nuestro Padre Jesús Descendido de la Cruz

    Técnica y formato:
    Acrílico sobre tabla.
    130 x 100 cm.

    Elementos simbólicos destacados:

    • Cruz de las andas procesionales
    • Sudario
    • Ángeles (inspiración en la puerta del Duomo de Milán)
    • Parroquia de Santa María Magdalena
    • Torre de los Herberos
    • Cardos borriqueros
    • Clavos de la crucifixión
    • Corona de espinas y golondrina
    • Mariposa (símbolo de Resurrección)

    Acompañamiento musical del acto:
    Banda de Cornetas y Tambores Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento de Dos Hermanas.

    Entidad organizadora:
    Consejo de Hermandades y Cofradías de Dos Hermanas.

  • La sombra también pasea conmigo

    La sombra también pasea conmigo

    Me gusta pasear y, sobre todo, me gusta hacerlo sin prisa. Salir a caminar por mi ciudad es una forma de estar, de volver a mirar lo que siempre ha estado ahí. A veces el paseo me lleva lejos; otras, apenas a la vuelta de la esquina. Da igual. Lo importante ocurre cuando bajo el ritmo y dejo que la mirada se adelante a los pasos. En este caso fue un muro. Un muro blanco, sencillo, casi invisible para quien pasa deprisa. Pero la luz decidió jugar y las sombras dibujaron otra cosa: un árbol que no estaba, una arquitectura efímera hecha de ramas proyectadas, de tiempo detenido. Me quedé ahí un rato, corroborando que lo cotidiano también se transforma si lo miras despacio. El paseo, más allá de lo saludable, es una excusa para redescubrir estos pequeños acuerdos entre la luz y las superficies, entre el cielo cambiante y las texturas más humildes. Fotografiarlo no es coleccionar imágenes, es confirmar que sigo presente, atento, dispuesto a dejarme sorprender por lo simple.

  • The Lady Carbonic: el café que nace del alma de Myanmar

    The Lady Carbonic: el café que nace del alma de Myanmar

    Una taza con sabor a empoderamiento femenino, fermentación consciente y dulzura natural

    No todos los cafés cuentan una historia. Algunos simplemente despiertan, otros —como The Lady Carbonic— despiertan y cuentan. Lo último de Ineffable Coffee nos llega desde las montañas de Ywangan, en Myanmar, donde más de 400 mujeres caficultoras están transformando el paisaje del café de especialidad. Al frente del proyecto, Su Nandar Linn y Thi Ha Gyawalie no solo cultivan Red Catuai: cultivan futuro.


    Este café es un ejercicio de alquimia natural. Se parte de una maceración carbónica que no tiene nada de improvisada: primero, las cerezas se sellan para intensificar sus azúcares; después, se sumergen en agua hasta encontrar el pH justo. Solo entonces comienza el secado lento, paciente, casi ritual. El resultado en taza es una sinfonía: granada y miel en primer plano, tamarindo y cacao como base, y un fondo de sirope de arce que deja huella. Final vinoso, cuerpo sedoso. Nada sobra.

    Pero lo que convierte a The Lady Carbonic en algo más que una joya sensorial es su dimensión humana. Este café no solo nace de mujeres: nace para ellas. Con cada sorbo, se apoya un modelo de producción más justo, más consciente, más cercano. Se apoya una voz colectiva que suena fuerte desde Myanmar hasta Sevilla.

    Recomendado tanto para filtro como para espresso, este café despliega su carácter en cualquier método, aunque quizás la AeroPress sea la compañera ideal para sentir su complejidad sin interferencias. Y sí, también puedes usar una Barista Pro si quieres llevar la experiencia al siguiente nivel.

    The Lady Carbonic no es solo café. Es una historia contada con granos, fermentación y coraje. Y mientras existan tazas como esta, el café seguirá siendo mucho más que una bebida. Será un lugar. Un gesto. Una forma de estar en el mundo.

    The Lady Carbonic

    AeroPress Clear

  • La Coronación de Rafael «Falito» Acosta: La Mirada del Rey

    La Coronación de Rafael «Falito» Acosta: La Mirada del Rey

    Hay miradas que cuentan historias. Relatan noches de sacrificio, el peso de la gloria y el hambre insaciable de un futuro que aún está por escribir. Esa es la mirada que me encontré al otro lado de mi objetivo al retratar a Rafael «Falito» Acosta, el ídolo de Dos Hermanas que ya ha conquistado el respeto de toda Sevilla y apunta, sin complejos, al resto del mundo.

    Más allá de los guantes, los focos del ring y los cinturones que con tanto orgullo luce, en esta sesión quise capturar al hombre detrás del campeón. Y lo encontré. He tenido el placer de fotografiar a un Falito que ha madurado. Su mirada es más profunda, más serena, la de alguien que conoce el sabor del triunfo y la soledad del entrenamiento. Es la mirada de un rey que empieza a ser consciente de su propio legado.

    Pero que nadie se equivoque. Esa madurez no le ha robado ni un ápice de su identidad, de esa chispa y esa fotogenia innata que lo convierten en un imán para la cámara. Durante toda la sesión, su talante fue extraordinario. Detrás del «Rey Gitano», del púgil implacable, hay un joven con un respeto y una humildad que engrandecen aún más su figura.

    Estas fotografías son el testimonio de un momento clave: el de un campeón que asume su corona, pero que mantiene los pies en el suelo y la vista en el horizonte. Ha sido un auténtico placer y un honor poner mi cámara al servicio de su historia.

    El viaje de Falito no ha hecho más que empezar, y esta es la mirada con la que se prepara para conquistar el mundo.