En el voleibol, como en la vida, hay personas que se miden por su estatura y personas que se miden por su carácter. Isabel Barón Barceló, libero de Fundación Cajasol Andalucía Voleibol y ya casi nazarena de adopción, lleva años demostrando a qué lado de esa línea pertenece. Esta temporada, el equipo ha alcanzado la final de la Liga Nacional de Voleibol, y en ese camino, Isa ha vuelto a ser lo que siempre ha sido: la que no se achanta.
Con 159 centímetros, juega en una posición dedicada a recibir balones imposibles de levantar y ella los pone en juego. No suele puntuar, pero sin ella no hay punto la mayoría de las veces. Temporada tras temporada juega en Los Montecillos y con la selección española en el horizonte. No lo hace para demostrarle nada a nadie, aunque algo le sobra a quienes dudaron.
Porque Isa Barón tiene una respuesta única: más entrenamiento. Cuando pierde, «toca trabajar». Cuando tiene un objetivo, «toca trabajar». Cuando llega la final, toca trabajar. Esa constancia silenciosa es la que ha forjado una jugadora que compite con la camiseta española, que suma infinidad de partidos y que sigue siendo, a sus 25 años, una de las más queridas del vestuario y de la afición.
Dos Hermanas tiene muchos motivos de orgullo deportivo. Isa Barón es uno de los más genuinos. No por los trofeos, que también, sino por lo que representa: que la tenacidad puede más que cualquier limitación que otros te impongan, y que el trabajo honesto, partido a partido, acaba llevándote a las finales.
Felicidades, Isabel. Qué grande eres, pequeña.

























Crónica completa
El Fundación Cajasol Andalucía es finalista — historia pura en Los Montecillos
Análisis, imágenes y contexto en el medio local de referencia de Dos Hermanas.
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