Etiqueta: Dos Hermanas

  • El partido de Ricardo Torronteras

    El partido de Ricardo Torronteras

    He destacado en ocasiones a mis jugadoras preferidas, o a las MVP de muchos encuentros que llevo vividos, pero hoy, hoy he vivido el partido desde la perspectiva del Mister, y además creo que ha sido un partido suyo, felicidades Ricardo.

    Había más de 1.500 personas en Los Montecillos y se notaba desde antes del primer saque. No del tipo «estamos aquí y aplaudimos»—del tipo que entra en pista, que se cuela en el marcador, que aprieta cuando el equipo va dos puntos abajo y necesita algo más que técnica.

    El Fundación Cajasol Andalucía perdió el primer set. En ese momento, cualquier partido ordinario se complica. Este no lo es, y el equipo de Ricardo Torronteras tampoco lo es. Lo que vino después fue una remontada que no necesitó de una individual brillante ni de un momento mágico aislado: fue colectiva, con el relevo natural de quien toca, de quien defiende, de quien cierra. Así se gana 3-1. Así se fuerza el partido definitivo.

    Pero esta entrada la escribo por Ricardo. Lo que esa foto resume no lo cuenta ninguna crónica: de espalda, los brazos al cielo, el pabellón explotando detrás. Hay entrenadores que ganan partidos. Hay entrenadores que construyen equipos que ganan partidos cuando nadie esperaba que ganaran. Ricardo lleva todo el año en esa segunda categoría.

    Mañana domingo, 12:00 horas, Los Montecillos. La primera liga para un equipo andaluz está a un partido de la historia. Yo voy a estar allí con la cámara. Pero antes que con la cámara, voy a estar allí como lo que soy: un fan del equipo de voleibol de Dos Hermanas.

  • Un concierto en directo siempre mola

    Un concierto en directo siempre mola

    Un amigo mío lo dice siempre: un concierto en directo siempre mola. Tiene razón. No falla.

    Ayer estuve en el Astoria, viendo a Sandi and the Shoes. Los temas ochenteros me llegaron especialmente (supongo que son los que más me hablan, los que me tocan donde toca), pero lo que de verdad me quedó fue otra cosa: el mérito de defender un repertorio variado y difícil en una sala. Sin la logística inteligente de los grandes espacios, sin la tramoya, sin ese colchón técnico que lo suaviza todo. Aquí no hay nada de eso. Solo músicos y gente. Y Sandi con el grupo lo hicieron con oficio.

    Eso tiene un valor que no siempre se ve. En un gran concierto todo está tan afinado, tan diseñado, que casi no hay margen para el mérito real. En una sala, todo se nota. Y ayer se notó bien.

    Me tomé una coca-cola. Escuché instrumentos en directo. Escuché una voz en directo. En mi pueblo, en uno de sus barrios. Sin trámites, sin todo lo que rodea a lo ordinario. Para mí eso es un lujo.

    Gracias a Sandi y al grupo. Y gracias a los locales que siguen con esto, que defienden esta bendita costumbre. Os dejo por aquí algunas fotos.

  • Isabel Barón, la libero de Dos Hermanas que no tiene techo: finalista de la Liga Nacional de Voleibol

    Isabel Barón, la libero de Dos Hermanas que no tiene techo: finalista de la Liga Nacional de Voleibol

    En el voleibol, como en la vida, hay personas que se miden por su estatura y personas que se miden por su carácter. Isabel Barón Barceló, libero de Fundación Cajasol Andalucía Voleibol y ya casi nazarena de adopción, lleva años demostrando a qué lado de esa línea pertenece. Esta temporada, el equipo ha alcanzado la final de la Liga Nacional de Voleibol, y en ese camino, Isa ha vuelto a ser lo que siempre ha sido: la que no se achanta.

    Con 159 centímetros, juega en una posición dedicada a recibir balones imposibles de levantar y ella los pone en juego. No suele puntuar, pero sin ella no hay punto la mayoría de las veces. Temporada tras temporada juega en Los Montecillos y con la selección española en el horizonte. No lo hace para demostrarle nada a nadie, aunque algo le sobra a quienes dudaron.

    Porque Isa Barón tiene una respuesta única: más entrenamiento. Cuando pierde, «toca trabajar». Cuando tiene un objetivo, «toca trabajar». Cuando llega la final, toca trabajar. Esa constancia silenciosa es la que ha forjado una jugadora que compite con la camiseta española, que suma infinidad de partidos y que sigue siendo, a sus 25 años, una de las más queridas del vestuario y de la afición.

    Dos Hermanas tiene muchos motivos de orgullo deportivo. Isa Barón es uno de los más genuinos. No por los trofeos, que también, sino por lo que representa: que la tenacidad puede más que cualquier limitación que otros te impongan, y que el trabajo honesto, partido a partido, acaba llevándote a las finales.

    Felicidades, Isabel. Qué grande eres, pequeña.

    También en DHad
    El Fundación Cajasol Andalucía es finalista — historia pura en Los Montecillos

    Crónica completa

    El Fundación Cajasol Andalucía es finalista — historia pura en Los Montecillos

    Análisis, imágenes y contexto en el medio local de referencia de Dos Hermanas.

    Leer en Dos Hermanas al Día →
  • El voleibol, la cámara y yo: una final que lo suma todo

    El voleibol, la cámara y yo: una final que lo suma todo

    Jugué, lo fotografié, lo seguí de cerca. Nunca imaginé que las tres cosas iban a confluir en una misma noche, en mi ciudad.

    Primero lo practiqué. Después lo disfruté con la exigencia suficiente como para entender lo difícil que es. Más tarde llegué con la cámara, cubrí grandes eventos, aprendí a leerlo desde dentro del campo visual que da el objetivo. Pensaba que ya había agotado todas las formas de vivir el voleibol.

    Primero lo practiqué. Después lo disfruté con la exigencia suficiente como para entender lo difícil que es. Más tarde llegué con la cámara, cubrí grandes eventos, aprendí a leerlo desde dentro del campo visual que da el objetivo. Pensaba que ya había agotado todas las formas de vivir el voleibol.

    El sábado descubrí que no.

    Estar en el pabellón de Los Montecillos cubriendo al Fundación Cajasol Andalucía (el ESQUIMO, mi equipo) es una acumulación de roles que no me canso de procesar. Estoy ahí como fotógrafo, con el privilegio de trabajar desde dentro. Pero también estoy ahí sabiendo lo que cuesta, porque las he visto entrenar. Conozco el esfuerzo que hay detrás de cada set, cada punto, cada defensa que parece imposible. Eso cambia la forma de mirar.

    El segundo set estuvo a punto de torcerse. El CV Emalsa Gran Canaria anuló dos bolas de set, se puso a tiro de empatar y Los Montecillos contuvo el aliento. Ese momento —tenso, incómodo, con el resultado posible pero no seguro— fue también el más honesto de la noche. Porque ganar una final antes del tiempo solo existe en las películas. Lo real fue lo que pasó: aguantar, no romperse, cerrar 30-28 con trabajo y carácter.

    Cuando terminó el tercero y el pabellón estalló, yo seguía disparando. Pero en algún momento dejé de pensar en el encuadre. Solo estaba ahí, viendo a mi equipo, al club de mi ciudad, plantarse en la gran final de la Liga Nacional de Voleibol. Después de la Copa de la Reina —que ya parecía increíble— esto es otra cosa. Es la confirmación de que algo extraordinario está pasando en Dos Hermanas.

    Hay tardes que no se pueden explicar del todo. Esta es una de ellas.

    También en DHad
    El Fundación Cajasol Andalucía es finalista — historia pura en Los Montecillos

    Crónica completa

    El Fundación Cajasol Andalucía es finalista — historia pura en Los Montecillos

    Análisis, imágenes y contexto en el medio local de referencia de Dos Hermanas.

    Leer en Dos Hermanas al Día →
  • La Selección de Obras de la XXIX Muestra de Ventana Plástica llena La Almona

    La Selección de Obras de la XXIX Muestra de Ventana Plástica llena La Almona

    La Sala Diego Ruíz Cortés del Centro Cultural La Almona no cabía más gente. El martes 8 de abril, el Colectivo Artístico Ventana Plástica inauguró la exposición de obras seleccionadas de su XXIX Muestra de Artes Plásticas al Aire Libre – Ciudad de Dos Hermanas, y lo que se vivió fue exactamente eso: una ciudad que va a ver el arte de los suyos.

    Las dos salas, repletas. Artistas recogiendo su diploma acreditativo rodeados de familia y amigos. Gente de todas las edades deteniéndose frente a las obras, preguntando, compartiendo. El ambiente que se crea cuando una exposición deja de ser un acto protocolario y se convierte en algo que importa de verdad.

    Ventana Plástica lleva desde 1994 construyendo esto. Casi treinta años de Muestra al Aire Libre cada Domingo de Pasión en la Calle Ntra. Sra. de Valme — cerca de 200 artistas y más de 900 obras en la última edición — y luego la selección que pasa a las salas y se queda expuesta hasta el 10 de mayo. Un trabajo sostenido, sin estridencias, que se nota en cómo funciona cada pieza del engranaje: la convocatoria, la selección, los diplomas, la inauguración. Todo tiene el pulso de quien lleva décadas haciéndolo con cariño.

    Noches así son el resultado de ese trabajo acumulado. La exposición permanece abierta hasta el 10 de mayo en el Centro Cultural La Almona con horario amplio de lunes a domingo. Merece la visita.

    Puedes seguir su actividad en ventanaplastica.com y en Instagram @ventanaplastica.

     

  • El Santo Entierro cierra la Semana Santa con la solemnidad que merece

    El Santo Entierro cierra la Semana Santa con la solemnidad que merece

    El Sábado Santo tiene su propio peso. No es el fervor del Viernes ni la expectativa del Domingo de Ramos. Es otra cosa: una calma que pide atención y que los nazarenos saben leer mejor que nadie.

    La Hermandad del Santo Entierro no necesita subrayar nada. Su desfile habla en voz baja y por eso se escucha tan bien. Este año el sol bajaba ya hacia el horizonte cuando el paso salió a la plaza, y esa luz de final de tarde dio a la procesión un punto de magnetismo especial. Las procesiones con luz de tarde tienen algo que las de noche y las de mediodía no pueden replicar.

    Me interesan los finales. El último día de una Semana Santa concentra cosas que el resto de jornadas distribuyen. La ciudad se despide de sí misma, de la mejor versión de sí misma, y hay quien lo vive con una intensidad que no tiene en ningún otro momento del año.

    El Santo Entierro cierra bien. Y cerrar bien es más difícil de lo que parece.

  • La Amargura en Viernes Santo: los detalles que hacen grande nuestra Semana Santa

    La Amargura en Viernes Santo: los detalles que hacen grande nuestra Semana Santa

    El Viernes Santo llega siempre con una expectativa acumulada. Y la Amargura no decepciona. Este año la tarde se presentó con una claridad excepcional —de esa que no perdona ni ayuda a esconderse— y el resultado fue una procesión donde cada relieve, cada gesto y cada mirada quedó expuesto con una nitidez que se agradece.

    Eso es lo que hace que la fotografía de Semana Santa sea un género exigente. No hay escenografía que compense lo que no está. Cuando la hermandad trabaja bien —los bordados, los pasos, el paso a compás— la imagen lo recoge. Cuando no, tampoco hay filtro que lo arregle.

    La Amargura trabaja bien. Lo que más valoro de esta hermandad es la coherencia entre el trabajo interno y lo que muestra en la calle. Nuestra Semana Santa tiene ese nivel en muchas de sus hermandades, y eso no es casual: es cultura acumulada durante décadas.

    Un Viernes Santo que no olvidaré. Ni la tarde ni la luz ni lo que encontré en el visor.

  • Azul, dorado y rojo: Lunes Santo con la Presentación al Pueblo

    Azul, dorado y rojo: Lunes Santo con la Presentación al Pueblo

    Hay hermandades que salen al centro de la ciudad y hay hermandades que salen al barrio. La de la Santa Cruz tiene esa segunda naturaleza: lleva décadas arrancando desde la Capilla de la Santa Cruz con la misma firmeza de quien no necesita demostrar nada. Este año, Lunes Santo, XL Aniversario Fundacional, y la calle respondió.

    El paso de Cristo llegó como siempre en el azul y el dorado que lo definen. El azul del hábito —túnica blanca, capa azul, cíngulo trenzado— multiplicado por seiscientos nazarenos. El dorado del paso, quieto bajo la luz de la tarde. Es una combinación que funciona porque no busca sorprender, sino sostener. Y sostiene.

    Lo que sí sorprendió fue el paso de palio. La decoración floral en rojo —un rojo limpio, decidido— cambió la temperatura del conjunto. No desentona: contrasta. Y ese contraste es exactamente lo que le faltaba para que el paso dejara de ser bonito y pasara a ser llamativo. Una decisión acertada, de esas que se notan sin necesidad de explicación.

    Llevo años viendo salir a esta hermandad. Hay algo en las hermandades de barrio que las de recorrido largo no tienen: la escala humana. La gente que conoces en la acera, el paso que pasa cerca, el sonido que llega antes de que puedas verlo. La Banda de CCyTT Presentación al Pueblo en el misterio, Las Cigarreras en el palio. Cuarenta años de una hermandad que sigue sin necesitar más que su propio barrio para tener sentido.

  • Domingo de Ramos: el patrón, las potencias y tres generaciones

    Domingo de Ramos: el patrón, las potencias y tres generaciones

    El Domingo de Ramos tiene su propio patrón para mí desde hace años. Salida del Cautivo —que es suelo ir cuando empieza la Semana Santa en Dos Hermanas— y una calle del centro con la Borriquita. Es el mismo esquema de siempre y funciona porque funciona, no porque no sepa hacer otra cosa.

    Este año el Cautivo llegó con una novedad visual importante: la túnica nueva de damasco italiano, blanca rota con motivos bizantinos, fabricada en el taller de Lorena Reyes. La diferencia desde el primer metro de carrera oficial era evidente. Hay estrenos que cambian el gesto de un paso. Este era uno de ellos.

    El Cristo rozó levemente sus potencias contra el dintel. Nada dramático, nada que no se haya visto, pero sí lo suficiente para que hubiera que detenerlo, retirar las potencias y reponerlas más adelante. Esa imagen del Cristo sin potencias durante un tramo, en medio de la salida, me dió una extraña imagen.

    El Domingo de Ramos tiene eso: que te da el protocolo y la sorpresa en el mismo tramo.


    Con la Borriquita me quedé en una calle del centro. La luz de tarde del Domingo de Ramos en Dos Hermanas tiene una temperatura particular —casi de final de verano europeo, no de primavera andaluza— y la cofradía blanca la aprovecha bien. 

  • Humildad y Pilar vuelve a latir en Montequinto: devoción, detalles y un Sábado de Pasión para recordar

    Humildad y Pilar vuelve a latir en Montequinto: devoción, detalles y un Sábado de Pasión para recordar

    Las calles del barrio nazareno de Montequinto volvieron a detenerse el Sábado de Pasión para recibir a su hermandad. La Hermandad de Humildad y Pilar protagonizó una salida cargada de emoción contenida, de esas que se ven en los gestos más pequeños antes de que los pasos tomen la calle.

    Antes del momento, los costaleros se preparaban en silencio. El ajuste del traje, los últimos estiramientos, la concentración de quien sabe lo que viene. Instantes previos que como fotógrafo me gusta captar y que forman parte de la historia real de cada salida procesional, la que no siempre llega a las fotografías oficiales.

    En la calle, el ambiente era el de los grandes días. Vecinas y vecinos de Montequinto arroparon a sus titulares en un sábado que marca el umbral de la Semana Santa 2026. Entre el público, una imagen que resume todo: Paco el capataz junto a sus nietos, la tradición que se transmite sin necesidad de palabras.

    Y mientras la gente esperaba, los nazarenos tomaban posición formando esas figuras en movimiento lento e hipnótico que son seña de identidad de las procesiones. Una geometría humana que emociona incluso a quienes la llevan vista toda la vida.

    La Hermandad de Humildad y Pilar cumplió una vez más con Montequinto y con Dos Hermanas. Fe, devoción y tradición que se sienten —y que este año, una vez más, tuvieron un escenario ideal para mi fotografía.