La isla que Spielberg reinventó

Eduardo Nave homenajea los 50 años de «Tiburón» con una exposición que nos invita a mirar más allá de la ficción.

No hace falta ver la aleta para sentir el peligro. Basta el reflejo del sol sobre el agua, una verja entreabierta, un muelle en silencio. Con su nuevo trabajo «Amity», el fotógrafo Eduardo Nave viaja a Martha’s Vineyard, la isla estadounidense donde Steven Spielberg rodó Jaws, para descubrir qué queda de aquel miedo primigenio cincuenta años después.

Lejos de la postal o el guiño cinéfilo, Nave propone un viaje más sutil: una exploración del paisaje tocado por la memoria compartida. En la exposición que acoge la Wonder Photo Shop de Barcelona, las imágenes se deslizan entre lo real y lo recordado. Como si la isla continuara proyectando la película en una sala invisible.

Durante la inauguración, el propio autor compartió cómo algunos vecinos lo guiaron hasta los lugares del rodaje. Otros escenarios, en cambio, parecían haber sido tragados por el tiempo. Y sin embargo, todo está ahí: en la textura de la bruma, en el faro encendido, en esa calma tensa que sólo el cine puede inocular en la realidad.

«Amity» no es un homenaje nostálgico, sino una declaración de principios. Una forma de preguntarnos cómo las ficciones colonizan el territorio, y cómo seguimos viendo tiburones donde solo hay agua.



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