Categoría: Cultura

  • Un concierto en directo siempre mola

    Un concierto en directo siempre mola

    Un amigo mío lo dice siempre: un concierto en directo siempre mola. Tiene razón. No falla.

    Ayer estuve en el Astoria, viendo a Sandi and the Shoes. Los temas ochenteros me llegaron especialmente (supongo que son los que más me hablan, los que me tocan donde toca), pero lo que de verdad me quedó fue otra cosa: el mérito de defender un repertorio variado y difícil en una sala. Sin la logística inteligente de los grandes espacios, sin la tramoya, sin ese colchón técnico que lo suaviza todo. Aquí no hay nada de eso. Solo músicos y gente. Y Sandi con el grupo lo hicieron con oficio.

    Eso tiene un valor que no siempre se ve. En un gran concierto todo está tan afinado, tan diseñado, que casi no hay margen para el mérito real. En una sala, todo se nota. Y ayer se notó bien.

    Me tomé una coca-cola. Escuché instrumentos en directo. Escuché una voz en directo. En mi pueblo, en uno de sus barrios. Sin trámites, sin todo lo que rodea a lo ordinario. Para mí eso es un lujo.

    Gracias a Sandi y al grupo. Y gracias a los locales que siguen con esto, que defienden esta bendita costumbre. Os dejo por aquí algunas fotos.

  • La Almona llena. Así es la Muestra de Artes Plásticas.

    La Almona llena. Así es la Muestra de Artes Plásticas.

    Hay eventos culturales que se inauguran con media docena de personas y el discurso de rigor. Y hay eventos como este.

    La sala Diego Ruiz Cortés del Centro Cultural La Almona acogió el martes la inauguración de la exposición con las obras seleccionadas de la XXIX Muestra de Artes Plásticas al Aire Libre, organizada por el Colectivo Artístico Ventana Plástica. Y digo «acogió» en el sentido literal: la sala estaba llena. No llena de autoridades y prensa. Llena de gente. Niños, mayores, familias, artistas, vecinos. La mezcla que hace que un acto cultural tenga sentido.

    Fotografiar una inauguración así es distinto. No buscas el espacio vacío entre la obra y la pared. Buscas la conversación que ocurre delante del cuadro. La mirada de alguien que se para. El grupo que señala y debate. Eso es lo que había en La Almona el miércoles por la noche.

    Las obras que estuvieron este invierno en las calles de Dos Hermanas tienen ahora su segunda vida en sala, hasta el 10 de mayo. Merece la pena volver con calma y verlas sin la prisa del vernissage.

    Para quien no pudo estar en la inauguración: la exposición puede visitarse de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00, sábados de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00, y domingos de 11:00 a 14:00.

  • I Premios Dos Hermanas por la Igualdad y un descubrimiento: La Mare

    I Premios Dos Hermanas por la Igualdad y un descubrimiento: La Mare

    Hay galas en las que el protocolo lo llena todo. Y hay galas en las que pasa algo. Los I Premios Dos Hermanas por la Igualdad tuvieron uno de esos momentos que no estaban en mi guión — o sí, pero construidos con suficiente talento como para parecer espontáneos — con la intervención de La Mare.

    Mar Muñoz (Cádiz, 1988) lleva más de una década construyendo un proyecto musical inclasificable: cantautora que mezcla ritmos flamencos con folclore de otras partes de España, de Latinoamérica y de África, con letras que son su sello de identidad. Lo suyo es la fusión de ritmos y estilos, la dulzura llena de garra de su voz, y una capacidad para hacer del escenario un lugar donde todo puede pasar a la vez: cantar, reír, pensar. En Dos Hermanas demostró exactamente eso: una intervención breve pero afilada, divertida y didáctica, con la buena música de fondo que lo hace todo más fácil.

    Tuve la suerte de cruzar unas palabras con ella. Conversaciones cortas que confirmaron lo que el escenario ya había dejado ver: que detrás de la artista hay una persona con criterio y con las ideas claras. Cofundadora de Arte Muhé, colectivo femenino para visibilizar el trabajo artístico de mujeres creadoras, su trabajo tiene siempre esa doble dimensión — la musical y la de fondo — que lo hace interesante más allá del directo.

    Su último trabajo, Del fuego, está disponible en plataformas. Vale la pena empezar por ahí.

    Puedes seguir su trabajo en lamareoficial.com y en Instagram @lamare_musica.

  • La Selección de Obras de la XXIX Muestra de Ventana Plástica llena La Almona

    La Selección de Obras de la XXIX Muestra de Ventana Plástica llena La Almona

    La Sala Diego Ruíz Cortés del Centro Cultural La Almona no cabía más gente. El martes 8 de abril, el Colectivo Artístico Ventana Plástica inauguró la exposición de obras seleccionadas de su XXIX Muestra de Artes Plásticas al Aire Libre – Ciudad de Dos Hermanas, y lo que se vivió fue exactamente eso: una ciudad que va a ver el arte de los suyos.

    Las dos salas, repletas. Artistas recogiendo su diploma acreditativo rodeados de familia y amigos. Gente de todas las edades deteniéndose frente a las obras, preguntando, compartiendo. El ambiente que se crea cuando una exposición deja de ser un acto protocolario y se convierte en algo que importa de verdad.

    Ventana Plástica lleva desde 1994 construyendo esto. Casi treinta años de Muestra al Aire Libre cada Domingo de Pasión en la Calle Ntra. Sra. de Valme — cerca de 200 artistas y más de 900 obras en la última edición — y luego la selección que pasa a las salas y se queda expuesta hasta el 10 de mayo. Un trabajo sostenido, sin estridencias, que se nota en cómo funciona cada pieza del engranaje: la convocatoria, la selección, los diplomas, la inauguración. Todo tiene el pulso de quien lleva décadas haciéndolo con cariño.

    Noches así son el resultado de ese trabajo acumulado. La exposición permanece abierta hasta el 10 de mayo en el Centro Cultural La Almona con horario amplio de lunes a domingo. Merece la visita.

    Puedes seguir su actividad en ventanaplastica.com y en Instagram @ventanaplastica.

     

  • El Santo Entierro cierra la Semana Santa con la solemnidad que merece

    El Santo Entierro cierra la Semana Santa con la solemnidad que merece

    El Sábado Santo tiene su propio peso. No es el fervor del Viernes ni la expectativa del Domingo de Ramos. Es otra cosa: una calma que pide atención y que los nazarenos saben leer mejor que nadie.

    La Hermandad del Santo Entierro no necesita subrayar nada. Su desfile habla en voz baja y por eso se escucha tan bien. Este año el sol bajaba ya hacia el horizonte cuando el paso salió a la plaza, y esa luz de final de tarde dio a la procesión un punto de magnetismo especial. Las procesiones con luz de tarde tienen algo que las de noche y las de mediodía no pueden replicar.

    Me interesan los finales. El último día de una Semana Santa concentra cosas que el resto de jornadas distribuyen. La ciudad se despide de sí misma, de la mejor versión de sí misma, y hay quien lo vive con una intensidad que no tiene en ningún otro momento del año.

    El Santo Entierro cierra bien. Y cerrar bien es más difícil de lo que parece.

  • La Amargura en Viernes Santo: los detalles que hacen grande nuestra Semana Santa

    La Amargura en Viernes Santo: los detalles que hacen grande nuestra Semana Santa

    El Viernes Santo llega siempre con una expectativa acumulada. Y la Amargura no decepciona. Este año la tarde se presentó con una claridad excepcional —de esa que no perdona ni ayuda a esconderse— y el resultado fue una procesión donde cada relieve, cada gesto y cada mirada quedó expuesto con una nitidez que se agradece.

    Eso es lo que hace que la fotografía de Semana Santa sea un género exigente. No hay escenografía que compense lo que no está. Cuando la hermandad trabaja bien —los bordados, los pasos, el paso a compás— la imagen lo recoge. Cuando no, tampoco hay filtro que lo arregle.

    La Amargura trabaja bien. Lo que más valoro de esta hermandad es la coherencia entre el trabajo interno y lo que muestra en la calle. Nuestra Semana Santa tiene ese nivel en muchas de sus hermandades, y eso no es casual: es cultura acumulada durante décadas.

    Un Viernes Santo que no olvidaré. Ni la tarde ni la luz ni lo que encontré en el visor.

  • Ventana Plástica en la calle Real: el arte que Dos Hermanas merece

    Ventana Plástica en la calle Real: el arte que Dos Hermanas merece

    Hay mañanas que vale la pena tener la cámara cargada aunque no sea un día de trabajo. La Muestra al Aire Libre de Ventana Plástica fue una de ellas. Sol sin castigo, caballetes alineados y los colores de los lienzos compitiendo —con elegancia— con el color de la calle.

    Como director creativo, mi lectura de la jornada tiene dos planos. El primero, el de vecino: la calle Real convertida en galería funciona. La gente se para, pregunta, compra. El arte público en Dos Hermanas tiene tirón cuando se presenta bien. El segundo, el profesional: Ventana Plástica ha madurado en su comunicación y eso se nota en cómo el evento se vive y cómo se recuerda después.

    Lo que hace grande a una muestra de este tipo no es el número de obras expuestas. Es la sensación de que cualquiera puede acercarse sin protocolo. Eso es difícil de conseguir y Ventana Plástica lo tiene resuelto.

    Un referente que sigue creciendo. Y que merece seguir creciendo.

  • La luz detenida de Cerdeña

    La luz detenida de Cerdeña

    Sergio Castañeira inaugura una nueva etapa de la beca Alberto Galán con un fotocuaderno que explora el paisaje como memoria viva.

    Hay fotografías que no solo se miran: se habitan. “Sardegna”, el proyecto de Sergio Castañeira, es una de esas obras que invitan a entrar con los pies descalzos, sin prisas, como quien cruza el umbral de un verano antiguo. Tomadas en 2012, pero ocultas hasta ahora, estas imágenes componen un diario íntimo y a la vez una geografía emocional. No retratan tanto Cerdeña como la sensación de haber estado allí.

    La serie, elegida entre 70 propuestas para convertirse en el primer Fotocuaderno de UFCA, marca también un punto de inflexión: la beca Alberto Galán se transforma en una convocatoria abierta que apuesta por la sintonía estética más que por la competición. Se busca una afinidad con la mirada. Y Castañeira, con su manera de narrar desde lo sensorial, encajó como si siempre hubiese estado previsto.

    En “Sardegna” no hay postales. Hay cuerpos al sol, rincones dormidos, la cadencia del calor sobre la piel. Castañeira compone con la luz, pero también con la ausencia de certezas. Sus fotografías se mantienen en un umbral ambiguo entre lo que fue y lo que se recuerda, invitando al espectador a completar el relato desde su propia experiencia. Como todo buen diario, no explica: sugiere.

    La edición de este primer Fotocuaderno no solo recupera un trabajo valioso; también inaugura un formato que promete continuidad y coherencia. En octubre de 2026, con la publicación de “Sardegna”, se abrirá una puerta para quienes entienden la fotografía como un acto honesto, pausado, íntimo. Una celebración de lo mínimo. Un eco de Alberto Galán, todavía presente en cada elección.

  • The Lady Carbonic: el café que nace del alma de Myanmar

    The Lady Carbonic: el café que nace del alma de Myanmar

    Una taza con sabor a empoderamiento femenino, fermentación consciente y dulzura natural

    No todos los cafés cuentan una historia. Algunos simplemente despiertan, otros —como The Lady Carbonic— despiertan y cuentan. Lo último de Ineffable Coffee nos llega desde las montañas de Ywangan, en Myanmar, donde más de 400 mujeres caficultoras están transformando el paisaje del café de especialidad. Al frente del proyecto, Su Nandar Linn y Thi Ha Gyawalie no solo cultivan Red Catuai: cultivan futuro.


    Este café es un ejercicio de alquimia natural. Se parte de una maceración carbónica que no tiene nada de improvisada: primero, las cerezas se sellan para intensificar sus azúcares; después, se sumergen en agua hasta encontrar el pH justo. Solo entonces comienza el secado lento, paciente, casi ritual. El resultado en taza es una sinfonía: granada y miel en primer plano, tamarindo y cacao como base, y un fondo de sirope de arce que deja huella. Final vinoso, cuerpo sedoso. Nada sobra.

    Pero lo que convierte a The Lady Carbonic en algo más que una joya sensorial es su dimensión humana. Este café no solo nace de mujeres: nace para ellas. Con cada sorbo, se apoya un modelo de producción más justo, más consciente, más cercano. Se apoya una voz colectiva que suena fuerte desde Myanmar hasta Sevilla.

    Recomendado tanto para filtro como para espresso, este café despliega su carácter en cualquier método, aunque quizás la AeroPress sea la compañera ideal para sentir su complejidad sin interferencias. Y sí, también puedes usar una Barista Pro si quieres llevar la experiencia al siguiente nivel.

    The Lady Carbonic no es solo café. Es una historia contada con granos, fermentación y coraje. Y mientras existan tazas como esta, el café seguirá siendo mucho más que una bebida. Será un lugar. Un gesto. Una forma de estar en el mundo.

    The Lady Carbonic

    AeroPress Clear

  • La isla que Spielberg reinventó

    La isla que Spielberg reinventó

    Eduardo Nave homenajea los 50 años de «Tiburón» con una exposición que nos invita a mirar más allá de la ficción.

    No hace falta ver la aleta para sentir el peligro. Basta el reflejo del sol sobre el agua, una verja entreabierta, un muelle en silencio. Con su nuevo trabajo «Amity», el fotógrafo Eduardo Nave viaja a Martha’s Vineyard, la isla estadounidense donde Steven Spielberg rodó Jaws, para descubrir qué queda de aquel miedo primigenio cincuenta años después.

    Lejos de la postal o el guiño cinéfilo, Nave propone un viaje más sutil: una exploración del paisaje tocado por la memoria compartida. En la exposición que acoge la Wonder Photo Shop de Barcelona, las imágenes se deslizan entre lo real y lo recordado. Como si la isla continuara proyectando la película en una sala invisible.

    Durante la inauguración, el propio autor compartió cómo algunos vecinos lo guiaron hasta los lugares del rodaje. Otros escenarios, en cambio, parecían haber sido tragados por el tiempo. Y sin embargo, todo está ahí: en la textura de la bruma, en el faro encendido, en esa calma tensa que sólo el cine puede inocular en la realidad.

    «Amity» no es un homenaje nostálgico, sino una declaración de principios. Una forma de preguntarnos cómo las ficciones colonizan el territorio, y cómo seguimos viendo tiburones donde solo hay agua.