Categoría: Portada

  • Cuando la ciudad aún bosteza – Primeras luces en Paseo de Gracia

    Cuando la ciudad aún bosteza – Primeras luces en Paseo de Gracia

    La ciudad se despereza con café en mano y pasos aún sin prisa.

    Barcelona, a primera hora, camina en voz baja. El sol apenas roza las fachadas, proyectando sombras alargadas que se escapan por la acera como si no quisieran ser vistas. Paseo de Gracia aún no ha activado su bullicio, pero ya late en pequeños gestos: una ciclista zigzagueando entre obras, un skater adelantando al mundo, una pareja que comparte el inicio del día sin necesidad de palabras.

    Ella sostiene un café, él la escucha. No sabemos si van a alguna parte o si simplemente están. Una paloma rompe el aire justo al nivel de sus tobillos, como una nota suelta en una partitura urbana. Más allá, los escaparates aún apagados reflejan el verde de los árboles y la calma antes del tráfico.

    Las obras marcan la escena, como cicatrices de una ciudad que no para de rehacerse. No son ruido, son contexto. Entre vallas amarillas y señales de advertencia, la vida se abre paso sin pedir permiso. Todo ocurre sin que nadie lo note demasiado. Y sin embargo, todo eso —la luz oblicua, los pasos inciertos, los silencios compartidos— es lo que al final recordamos.

  • Lo bueno de elegir: Fujifilm X-E5 con XF23mm f/2.8 WR

    Lo bueno de elegir: Fujifilm X-E5 con XF23mm f/2.8 WR

    Una cámara para mirar distinto… y seguir eligiendo

    Hay cámaras que se compran con la cabeza y otras que se eligen con el corazón. La Fujifilm X-E5, combinada con el nuevo objetivo XF23mm f/2.8 WR, parece querer ambas cosas: ser técnica sin dejar de ser emocional. Discreta como un susurro, compacta como un secreto de bolsillo y poderosa como una promesa cumplida. Es una cámara que no te atrapa, te acompaña.


    Con un cuerpo de apenas 445 gramos, diseño minimalista y alma vintage, la X-E5 entra por los ojos pero se queda por lo que permite hacer: una experiencia fotográfica rica, personalizable y profundamente humana. Monta el sensor X-Trans CMOS 5 HR de 40MP y el procesador X-Processor 5, herencia directa de sus hermanas mayores, pero en un formato más amable y callejero. Y por primera vez en la serie X-E, incorpora estabilización IBIS de cinco ejes. Eso cambia todo.


    Lo más interesante, sin embargo, es el enfoque de esta cámara como “alternativa abierta” a la X100VI. Mientras la X100 es un camino cerrado (magnífico, sí, pero sin opción de variar óptica), la X-E5 propone libertad. Y con el nuevo pancake XF23mm f/2.8 WR —ligero, nítido, resistente al clima y con una focal equivalente a 35mm— forma un tándem delicioso. Una herramienta con estética de película y agilidad de siglo XXI.

    “La X-E5 no viene a sustituir a la X100VI. Viene a decirte: ‘tú eliges’. Y esa libertad, en un cuerpo tan bonito y compacto, vale mucho.”

    ¿Lo mejor? La calidad de imagen, la ergonomía mejorada (respecto a la X-E4), el nuevo dial para recetas fotográficas y ese visor tipo telemétrico que invita a mirar con calma. ¿Lo menos logrado? No tiene sellado completo, ni filtro ND, ni flash incorporado. Y el precio no es bajo. Pero incluso con esas, es fácil imaginar a muchos fotógrafos callejeros, viajeros y visuales adoptándola como cámara de cabecera.

    Porque lo bueno de esta X-E5 no es solo lo que ofrece, sino lo que no te impone.

  • Un país sobre raíles – Chinese on the train by Wang Fuchun

    Un país sobre raíles – Chinese on the train by Wang Fuchun

    Wang Fuchun retrató, con una cámara y miles de kilómetros, el alma colectiva de China en tránsito.

    Hay libros que son ventanas. Algunos incluso son vagones enteros: avanzan, crujen, miran al mundo desde sus ventanillas. Chinese on the Train, del fotógrafo Wang Fuchun, es uno de esos raros objetos que capturan una época sin pretenderlo, simplemente mirando de cerca. Publicado en 2001 y hoy convertido en joya de coleccionista, este volumen reúne más de 10.000 fotografías tomadas durante décadas de viajes en tren por todo el territorio chino. Un archivo humano y visual que huele a metal, vapor y sopa instantánea.

    Puedes parar este audio (más detallado) mientras lees el artículo

    Wang, ex maquinista reconvertido en cronista visual, dedicó su vida a retratar a los pasajeros de los ferrocarriles chinos: campesinos dormidos, niños que asoman la nariz por la ventana, parejas que se abrazan en compartimentos estrechos, vendedores ambulantes, risas, juegos, silencios. En blanco y negro —porque lo esencial nunca necesita color—, su cámara capta con respeto y ternura lo que otros habrían pasado por alto. No hay artificio, solo verdad cotidiana.


    La edición que hoy se encuentra en Setanta Books es de esas que harían suspirar a cualquier amante de los fotolibros: primera edición, firmada por el autor, editada por la Heilongjiang Art Publishing House. No sorprende que esté en la lista de deseos de más de uno. Porque más allá del fetichismo bibliográfico, este libro es una lección de empatía y mirada. Una de esas obras que nos recuerdan que la fotografía, cuando es honesta, viaja más lejos que cualquier tren.


    https://www.setantabooks.com

    setantabooks – Siguiendo en Tik Tok

    #rarebookwednesdays Chinese on the train by Wang Fuchun

    Publicado en rauldiaz.es · Estrategia, mirada y emoción para comunicar mejor.

  • Entre el Rocío y Santa María Magdalena: dos miradas al Domingo de Ramos en Dos Hermanas

    Entre el Rocío y Santa María Magdalena: dos miradas al Domingo de Ramos en Dos Hermanas

    Primero Cautivo y luego Borriquita, aunque el calendario dijera lo contrario. Así viví, tras la cámara, el Domingo de la Semana Santa en Dos Hermanas.

    El Domingo de Ramos en Dos Hermanas tiene dos epicentros bien marcados: por un lado, la salida de la Hermandad del Cautivo desde la Parroquia del Rocío, y por otro, la de la Borriquita desde Santa María Magdalena. Aunque el orden oficial sitúa primero a La Borriquita, mi jornada comenzó en el barrio, en la salida del Cautivo. Una decisión práctica y visual: quería aprovechar la luz aún contenida de la tarde y explorar los entornos más cercanos a la parroquia, que ofrecen una atmósfera más recogida y vecinal.

    Allí me encontré con una banda entregada, afinando los últimos compases antes de comenzar. Me interesaba especialmente retratar ese momento de preparación, de concentración casi militar, justo antes de que empiece todo. La escena se completaba con el paso asomando entre los árboles, dorado, solemne, y con la figura del Señor Cautivo enmarcada entre uniformes y metales. Fotográficamente, era un juego constante entre planos: el movimiento de los músicos, los reflejos de los instrumentos y los detalles de la escena religiosa al fondo. La cercanía del barrio aporta mucho: rostros conocidos, saludos espontáneos, una implicación natural con lo que sucede.

    Cuando terminé ese bloque, me desplacé hacia el centro, buscando una calle que para mí representa bien a La Borriquita: Santa María Magdalena. Allí ya había ambiente, con muchas familias y niños vestidos para la ocasión. El cortejo infantil de esta Hermandad tiene un peso visual innegable. Busqué escenas que hablaran no solo de la tradición, sino de cómo se vive: una niña que cruza entre nazarenos, palmas que se elevan por encima de cabezas, costaleros ajustándose las fajas, miradas desde los balcones. Es un tipo de fotografía que se mueve entre la espontaneidad y la estructura, porque hay que estar atento, pero también prever el recorrido.

    Lo interesante de cubrir ambas procesiones el mismo día es el contraste. Desde la sobriedad y los matices lumínicos del Cautivo hasta la energía más festiva y familiar de La Borriquita. Desde los bloques y calles del extrarradio al corazón del casco urbano. Son dos registros distintos dentro de una misma jornada, y como fotógrafo, me interesa mostrar ese doble lenguaje: el de la puesta en escena y el del contexto que lo rodea.

  • Una salida histórica: Montequinto arropa a su Hermandad Humildad y Pilar

    Una salida histórica: Montequinto arropa a su Hermandad Humildad y Pilar

    Salida procesional de la Hermandad Humildad y Pilar en Montequinto bajo la luz del atardecer

    El barrio de Montequinto vivió este Sábado de Pasión una tarde para el recuerdo con la salida procesional de la Hermandad de la Humildad y el Pilar, que por primera vez lo hacía la imagen de Santiago Apóstol acompañando en su paso al Cristo de la hermandad quinteña. La jornada, marcada por la incertidumbre meteorológica durante todo el día, se resolvió con suerte a favor: las lluvias no hicieron acto de presencia y la procesión pudo salir, iluminada por una espectacular caída de sol.

    Desde las puertas de la Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles y San José de Calasanz, los titulares de la hermandad —Nuestro Padre Jesús de la Humildad en Getsemaní, Nuestra Señora del Pilar en su Mayor Dolor y Gloria, y Santiago Apóstol— comenzaron su recorrido a las 19:00 horas. Fue un momento especialmente significativo, cargado de emoción y simbolismo, tanto para los hermanos como para los vecinos que esperaban con expectación.

    La luz dorada del atardecer realzó cada detalle de la escena: los bordados, los cirios, las túnicas y los rostros de un barrio volcado con su cofradía. La presencia del público fue masiva, reflejo del respaldo vecinal a esta corporación de nueva constitución en 2023, y que sigue avanzando como hermandad tras años de esfuerzo y crecimiento.

    Montequinto respondió con fervor y cercanía, creando un marco perfecto para una tarde de recogimiento y celebración. La procesión, aunque no la fotografié de noche en esta ocasión, bastó con la luz del crepúsculo para capturar imágenes cargadas de espiritualidad y belleza, que quedarán para siempre en la memoria visual y emocional de este barrio nazareno.

    Una jornada histórica, no sólo para la Hermandad de la Humildad y el Pilar, sino también para un barrio que, en su apoyo y presencia, confirmó su papel como protagonista indispensable de esta nueva página de la Semana Santa en Dos Hermanas.


  • Dos Hermanas, instantes detenidos: la ciudad que habla en sus silencios

    Dos Hermanas, instantes detenidos: la ciudad que habla en sus silencios

    Un recorrido visual por la belleza inadvertida de Dos Hermanas, donde la rutina urbana se convierte en poesía silenciosa.

    En la aparente rutina de sus calles, Dos Hermanas esconde escenas que revelan su alma con una belleza discreta. Un paseo atento, cámara en mano y mirada despierta, basta para descubrir cómo lo cotidiano puede adquirir un tono poético, casi cinematográfico. La ciudad se transforma en un escenario donde lo simple cobra protagonismo: una zancada solitaria, una señal desgastada, un rayo de sol sobre el ladrillo.

    Entre fachadas simétricas y plazas escondidas, la arquitectura urbana dialoga con el entorno. Una pared de ladrillo amarillo, una puerta metálica que guarda su silencio, bloques de ventilación que filtran la luz como un mosaico y la rama verde de un naranjo que suaviza las líneas rectas. En estos detalles aparentemente triviales se dibuja la armonía de lo ordinario, esa que a menudo pasa desapercibida hasta que alguien decide mirar con otros ojos.

    Las casualidades también juegan su papel: una transeúnte, un poste de luz y una fachada granate componen, por un instante, una imagen fugaz y perfecta. Es una coreografía urbana no ensayada, una escena detenida que habla de la vida diaria, con sus pasos apresurados, sus coches estacionados y su fondo de ventanas cerradas.

    El paseo concluye en una avenida tranquila donde la rutina se vuelve refugio. Un hombre mayor y su perro caminan bajo la sombra redondeada de los naranjos, rodeados de edificios que enmarcan un pequeño parque improvisado. La imagen, sencilla y serena, refleja ese ciclo silencioso que estructura el día a día de una ciudad viva, aunque pausada.

    Así, Dos Hermanas se revela como un espacio que guarda poesía en sus rincones. No es necesario buscar grandes gestos para encontrar belleza: basta con detenerse, observar y dejar que la ciudad hable en sus propios silencios.


  • Melody y el rugido de su pueblo antes de Eurovisión

    Melody y el rugido de su pueblo antes de Eurovisión

     “Me habéis dado alas”, dijo la artista nazarena, frente a una plaza entregada que vibró al ritmo de “Esa diva”.

    Espectacular Dos Hermanas. No hay otra palabra que resuma mejor lo vivido esa tarde. Desde que comencé a disparar las primeras fotos, sentí que no estaba documentando solo un acto institucional más, sino una auténtica declaración de amor colectivo. Melody volvía a su ciudad natal como una estrella, y su gente la recibió como lo que es: un símbolo de orgullo y talento que ha sabido mantenerse fiel a sus raíces. He seguido parte de su trayectoria pero por supuesto aún recordaba a la niña que fotografié hace ya más de 20 años.


    La vi llegar entre abrazos, flashes, nervios y emoción contenida. Y cuando salió al balcón, el bullicio se volvió clamor. En su mano, el Micrófono de Bronce; en su rostro, la emoción sincera de quien sabe que está viviendo algo único. “Lo voy a dar todo por mi familia, por mi gente, por mi pueblo, por España”, dijo, y la plaza se convirtió en un solo grito. Mientras captaba cada gesto, cada mirada, entendí que esas imágenes no solo mostraban a una artista, sino a una hija que volvía a casa antes de alzar el vuelo hacia Basilea.


    El momento cumbre, sin duda, fue cuando entonó “Esa diva”. Desde el objetivo, veía rostros iluminados, lágrimas, puños alzados y una comunidad entera coreando un mensaje de fuerza, diversidad y empoderamiento. Esa canción ya es patrimonio nazareno. Cada encuadre, cada plano que tomé ese día, lleva algo de esa vibración que aún me retumba dentro.


    Pase lo que pase el 17 de mayo, Melody ya ha ganado. Porque en Dos Hermanas, su victoria es total. Y haber podido contar esta historia con imágenes, desde dentro, como siempre en mi ciudad, es de esos regalos que solo la cámara y el corazón saben agradecer.

  • “Contemporáneas”: una visita virtual a las voces que el arte casi olvidó

    “Contemporáneas”: una visita virtual a las voces que el arte casi olvidó

    Un recorrido virtual por una exposición donde Lídia Vives nos invita a escuchar, ver y sentir lo que durante siglos fue silenciado.

    Descubrir una exposición desde casa puede parecer una experiencia fría. Pero cuando se trata de Contemporáneas, la propuesta virtual a la que Lídia Vives nos invita tras su clausura el pasado 8 de marzo en el Palacete Huerto Ruano de Lorca, ocurre todo lo contrario: cada sala, cada imagen, cada silencio resuena con una fuerza inesperada. Recorrerla es como abrir un diario colectivo de artistas que, por demasiado tiempo, quedaron fuera del relato oficial del arte.


    La exposición reúne obras de mujeres artistas de distintas partes del mundo, todas unidas por un hilo común: el deseo —y el derecho— de reclamar su voz. Lídia participa con dos impactantes piezas de su serie The Signature, tituladas Sign it! y Sign here. En ellas, la firma no es solo un gesto de autoría, sino un acto de presencia y reivindicación. ¿Qué significa dejar huella cuando tu historia ha sido sistemáticamente borrada?



    Gracias a la visita virtual, no solo podemos ver las obras, sino habitarlas. La tecnología aquí no compite con la emoción, la amplifica. Caminamos por pasillos donde las imágenes dialogan entre sí, y donde el arte se vuelve experiencia íntima, incluso desde la distancia. La propuesta es tan potente que uno acaba olvidando que no está allí físicamente.Además, esta muestra sirve como antesala perfecta al nuevo libro de Lídia, Dear Diary, ya disponible en preventa desde su web, con un 10% de descuento hasta el 7 de abril. En él, la artista continúa desnudando sus procesos y obsesiones, invitándonos a leer el reverso de sus imágenes, como si fueran entradas de un diario que también nos pertenece.




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  • UFCA: buenas noticias desde uno de los mejores colectivos fotográficos del país

    UFCA: buenas noticias desde uno de los mejores colectivos fotográficos del país

    De vez en cuando, llegan alegrías que confirman que las cosas importantes siguen vivas.

    Y una de ellas ha sido saber que la biblioteca de UFCA continúa creciendo, sumando títulos imprescindibles gracias al apoyo de la Autoridad Portuaria Bahía de Algeciras. Este nuevo impulso no solo habla de libros, habla de compromiso, de continuidad y de una vocación cultural que admiro profundamente, aunque desde más lejos de lo que me gustaría.


    UFCA es, sin duda, uno de los colectivos de fotografía más sólidos y generosos que conozco. Su biblioteca, especializada y abierta al público, se ha convertido en un auténtico tesoro para quienes amamos la imagen como lenguaje. Gracias al proyecto “Plan de adquisición de fondos”, ese espacio sigue creciendo, enriqueciéndose y proyectándose hacia el futuro.


    La lista de nuevos títulos emociona solo con verla: ediciones cuidadas, autores y autoras esenciales, obras que ya son patrimonio visual. Pero además, el próximo viernes 4 de abril a las 20h se inaugura una exposición especialmente significativa: “RAMA” de Antonia Moreno. Ese mismo día estará disponible el libro que acompaña la muestra, una obra íntima y profundamente emocional, nacida del duelo y la necesidad de reconstrucción. La presentación oficial del libro será el sábado 5 de abril a las 12h, y a partir de entonces podrá adquirirse también en la web de UFCA.


    Tanto la exposición como el libro forman parte de la tercera Beca Alberto Galán. La edición es limitada, pensada con especial cariño para la comunidad de UFCA. Si tienes interés, puedes hacer una pre compra mediante transferencia bancaria, con la opción de recoger el ejemplar firmado por la autora en la inauguración o recibirlo en casa. El precio es de 25 euros. Un diario visual valiente y sincero, hecho para ser compartido con cuidado.


    Si estás cerca de Algeciras, acércate. Si estás lejos, sígueles. UFCA es una de esas realidades que merecen ser conocidas, compartidas y defendidas. Y este tipo de noticias son recordatorios luminosos de que la cultura, cuando se cuida, florece.

  • Entre el velo y el rostro: un juego de espejos con la IA

    Entre el velo y el rostro: un juego de espejos con la IA

    Ni avatar ni retrato: solo un destello de lo que viene.

    Después de muchos ejercicios explorando la generación de imágenes con IA —probando estilos, caricaturas, ilustraciones y retratos hiperrealistas— decidí cerrar esta etapa con una imagen que no viene de mi búsqueda personal, sino de una inspiración diferente: los últimos premios del Runway AI Film Festival. Esta imagen del velo naranja, etérea y sofisticada, no pretende ser yo, y quizá por eso me resulta más potente, más elegante, y con mejor sabor de boca que mi intento de crear un avatar realista. No busca encontrarme, y sin embargo logra expresar algo que me interpela desde otro lugar.


    En paralelo, y como parte del mismo proceso de investigación, también generé retratos que sí intentaban capturar mi identidad. Me divertí, sí, jugué con prompts y descarté decenas de versiones, buscando ese algo que dijera «ese soy yo». Pero, como era de esperarse, no logré encontrarme del todo. La IA devuelve lo que uno le da, pero con una capa de artificio que, aunque estéticamente impecable, no contiene lo esencial: la mirada del otro, el azar de una luz, la pausa del momento.


    Para quienes venimos de épocas analógicas, donde un click requería espera, química y tacto, esta velocidad instantánea de la IA genera una mezcla de asombro y vértigo. La transición al digital fue ya un cambio profundo; luego vino el vídeo, lo móvil, lo inmediato. Pero esa experiencia reposada del retrato en película, el revelado lento, sigue siendo insuperable. Aun así, no podemos negar que por delante hay un camino fértil… y un debate abierto.


    Así cierro esta etapa de ejercicios con IA: con una imagen que no me representa pero me inspira, y con la certeza de que este nuevo «espejo» tecnológico, como todo espejo, devuelve más preguntas que respuestas. Nos queda observar, cuestionar y, sobre todo, seguir creando desde el lado humano del encuadre.


    AIFF 2025 submission deadline extended to April 13th