Categoría: Blog

  • La Selección de Obras de la XXIX Muestra de Ventana Plástica llena La Almona

    La Selección de Obras de la XXIX Muestra de Ventana Plástica llena La Almona

    La Sala Diego Ruíz Cortés del Centro Cultural La Almona no cabía más gente. El martes 8 de abril, el Colectivo Artístico Ventana Plástica inauguró la exposición de obras seleccionadas de su XXIX Muestra de Artes Plásticas al Aire Libre – Ciudad de Dos Hermanas, y lo que se vivió fue exactamente eso: una ciudad que va a ver el arte de los suyos.

    Las dos salas, repletas. Artistas recogiendo su diploma acreditativo rodeados de familia y amigos. Gente de todas las edades deteniéndose frente a las obras, preguntando, compartiendo. El ambiente que se crea cuando una exposición deja de ser un acto protocolario y se convierte en algo que importa de verdad.

    Ventana Plástica lleva desde 1994 construyendo esto. Casi treinta años de Muestra al Aire Libre cada Domingo de Pasión en la Calle Ntra. Sra. de Valme — cerca de 200 artistas y más de 900 obras en la última edición — y luego la selección que pasa a las salas y se queda expuesta hasta el 10 de mayo. Un trabajo sostenido, sin estridencias, que se nota en cómo funciona cada pieza del engranaje: la convocatoria, la selección, los diplomas, la inauguración. Todo tiene el pulso de quien lleva décadas haciéndolo con cariño.

    Noches así son el resultado de ese trabajo acumulado. La exposición permanece abierta hasta el 10 de mayo en el Centro Cultural La Almona con horario amplio de lunes a domingo. Merece la visita.

    Puedes seguir su actividad en ventanaplastica.com y en Instagram @ventanaplastica.

     

  • Carlos de Roa. El trabajo como respuesta

    Carlos de Roa. El trabajo como respuesta

    Carlos habla de su deporte como si fuera un oficio. Dice trabajo cuando otros dicen pasión o sueño. Y en esa palabra cabe todo: los entrenamientos que nadie ve, los días que no salen, la constancia que no da titulares.

    Es nazareno, joven, y lleva tiempo construyendo algo dentro del fútbol con la misma lógica de quien sabe que los resultados llegan después del esfuerzo, no antes. No hay atajos en esa ecuación.

    Lo que me interesaba retratar no era al deportista en acción, sino al chico que hay detrás. La sesión fue en el Ayuntamiento, en ese sofá blanco que conoce bien quien pasa por allí. Luz natural, ambiente controlado, poco artificio. Carlos se sentó y la cámara encontró lo que buscaba: alguien que tiene claro quién es.

    En estas fotos hay algo que no se puede fabricar. Una presencia que viene de haber trabajado de verdad, de tener el apoyo de sus padres cuando más hace falta, y de una pareja que está ahí. Eso también se nota. Siempre se nota.

    Carlos de Roa, futbolista. Dos Hermanas, abril 2026. © Raúl Díaz

    https://www.instagram.com/p/DW31MHzjf24/
  • El Santo Entierro cierra la Semana Santa con la solemnidad que merece

    El Santo Entierro cierra la Semana Santa con la solemnidad que merece

    El Sábado Santo tiene su propio peso. No es el fervor del Viernes ni la expectativa del Domingo de Ramos. Es otra cosa: una calma que pide atención y que los nazarenos saben leer mejor que nadie.

    La Hermandad del Santo Entierro no necesita subrayar nada. Su desfile habla en voz baja y por eso se escucha tan bien. Este año el sol bajaba ya hacia el horizonte cuando el paso salió a la plaza, y esa luz de final de tarde dio a la procesión un punto de magnetismo especial. Las procesiones con luz de tarde tienen algo que las de noche y las de mediodía no pueden replicar.

    Me interesan los finales. El último día de una Semana Santa concentra cosas que el resto de jornadas distribuyen. La ciudad se despide de sí misma, de la mejor versión de sí misma, y hay quien lo vive con una intensidad que no tiene en ningún otro momento del año.

    El Santo Entierro cierra bien. Y cerrar bien es más difícil de lo que parece.

  • La Amargura en Viernes Santo: los detalles que hacen grande nuestra Semana Santa

    La Amargura en Viernes Santo: los detalles que hacen grande nuestra Semana Santa

    El Viernes Santo llega siempre con una expectativa acumulada. Y la Amargura no decepciona. Este año la tarde se presentó con una claridad excepcional —de esa que no perdona ni ayuda a esconderse— y el resultado fue una procesión donde cada relieve, cada gesto y cada mirada quedó expuesto con una nitidez que se agradece.

    Eso es lo que hace que la fotografía de Semana Santa sea un género exigente. No hay escenografía que compense lo que no está. Cuando la hermandad trabaja bien —los bordados, los pasos, el paso a compás— la imagen lo recoge. Cuando no, tampoco hay filtro que lo arregle.

    La Amargura trabaja bien. Lo que más valoro de esta hermandad es la coherencia entre el trabajo interno y lo que muestra en la calle. Nuestra Semana Santa tiene ese nivel en muchas de sus hermandades, y eso no es casual: es cultura acumulada durante décadas.

    Un Viernes Santo que no olvidaré. Ni la tarde ni la luz ni lo que encontré en el visor.

  • San Sebastián y la Vera-Cruz: volver siempre es empezar de nuevo

    San Sebastián y la Vera-Cruz: volver siempre es empezar de nuevo

    Hay capillas que funcionan como archivo personal. La de San Sebastián es la mía. El olor a incienso, el brillo de la cera sobre la piedra, la escala humana de ese espacio: todo activa una memoria que no necesita que la busques.

    Volver a la Hermandad de la Vera-Cruz no es solo un encargo. Es un viaje de ida que siempre tiene algo de regreso. Recorrí esas naves con todas mis cámaras —como hice la primera vez, cuando aún no sabía bien lo que buscaba— y encontré que el Cristo sigue siendo el mismo aunque yo haya cambiado la forma de mirarlo.

    Eso es lo que tiene trabajar durante años en el mismo territorio. Acumulas capas. Cada nueva imagen dialoga con las anteriores, y a veces la foto que haces hoy te explica una que tomaste hace quince años.

    La Veracruz tiene esa capacidad. Que te devuelva a ti mismo mientras avanzas.

  • Miércoles Santo en la Carrera Oficial: el observatorio de las emociones

    Miércoles Santo en la Carrera Oficial: el observatorio de las emociones

    Hay puestos de trabajo que son en realidad puestos de escucha. La Carrera Oficial en Miércoles Santo es uno de ellos. Llevas años ahí y sigues encontrando algo que no habías visto antes.

    Este año el sol se alió con el fotógrafo en los momentos exactos. Esa claridad lateral que endurece los volúmenes y hace que un bordado parezca que respira. Son condiciones que no se planifican, solo se aprovechan. Y para aprovecharlas hay que llevar mucho tiempo esperando saber cuándo llegan.

    Lo que más valoro de la Carrera Oficial no es la visión privilegiada —que también— sino el acceso al ritmo interno de los nazarenos. A los gestos fuera de protocolo. A la mirada de un costalero antes de entrar bajo el paso. Eso no sale en las fotos de encargo, pero es lo que hace que las fotos de encargo valgan la pena.

    La Semana Santa se trabaja durante días. Se entiende durante toda una vida.

  • Semana Santa 2026

    Semana Santa 2026

    El reportaje definitivo de la Semana Santa de Dos Hermanas. Cofradías, pasos, nazarenos y momentos únicos capturados a lo largo de toda la semana. Galería en continua actualización.

  • Azul, dorado y rojo: Lunes Santo con la Presentación al Pueblo

    Azul, dorado y rojo: Lunes Santo con la Presentación al Pueblo

    Hay hermandades que salen al centro de la ciudad y hay hermandades que salen al barrio. La de la Santa Cruz tiene esa segunda naturaleza: lleva décadas arrancando desde la Capilla de la Santa Cruz con la misma firmeza de quien no necesita demostrar nada. Este año, Lunes Santo, XL Aniversario Fundacional, y la calle respondió.

    El paso de Cristo llegó como siempre en el azul y el dorado que lo definen. El azul del hábito —túnica blanca, capa azul, cíngulo trenzado— multiplicado por seiscientos nazarenos. El dorado del paso, quieto bajo la luz de la tarde. Es una combinación que funciona porque no busca sorprender, sino sostener. Y sostiene.

    Lo que sí sorprendió fue el paso de palio. La decoración floral en rojo —un rojo limpio, decidido— cambió la temperatura del conjunto. No desentona: contrasta. Y ese contraste es exactamente lo que le faltaba para que el paso dejara de ser bonito y pasara a ser llamativo. Una decisión acertada, de esas que se notan sin necesidad de explicación.

    Llevo años viendo salir a esta hermandad. Hay algo en las hermandades de barrio que las de recorrido largo no tienen: la escala humana. La gente que conoces en la acera, el paso que pasa cerca, el sonido que llega antes de que puedas verlo. La Banda de CCyTT Presentación al Pueblo en el misterio, Las Cigarreras en el palio. Cuarenta años de una hermandad que sigue sin necesitar más que su propio barrio para tener sentido.

  • Domingo de Ramos: el patrón, las potencias y tres generaciones

    Domingo de Ramos: el patrón, las potencias y tres generaciones

    El Domingo de Ramos tiene su propio patrón para mí desde hace años. Salida del Cautivo —que es suelo ir cuando empieza la Semana Santa en Dos Hermanas— y una calle del centro con la Borriquita. Es el mismo esquema de siempre y funciona porque funciona, no porque no sepa hacer otra cosa.

    Este año el Cautivo llegó con una novedad visual importante: la túnica nueva de damasco italiano, blanca rota con motivos bizantinos, fabricada en el taller de Lorena Reyes. La diferencia desde el primer metro de carrera oficial era evidente. Hay estrenos que cambian el gesto de un paso. Este era uno de ellos.

    El Cristo rozó levemente sus potencias contra el dintel. Nada dramático, nada que no se haya visto, pero sí lo suficiente para que hubiera que detenerlo, retirar las potencias y reponerlas más adelante. Esa imagen del Cristo sin potencias durante un tramo, en medio de la salida, me dió una extraña imagen.

    El Domingo de Ramos tiene eso: que te da el protocolo y la sorpresa en el mismo tramo.


    Con la Borriquita me quedé en una calle del centro. La luz de tarde del Domingo de Ramos en Dos Hermanas tiene una temperatura particular —casi de final de verano europeo, no de primavera andaluza— y la cofradía blanca la aprovecha bien. 

  • Humildad y Pilar vuelve a latir en Montequinto: devoción, detalles y un Sábado de Pasión para recordar

    Humildad y Pilar vuelve a latir en Montequinto: devoción, detalles y un Sábado de Pasión para recordar

    Las calles del barrio nazareno de Montequinto volvieron a detenerse el Sábado de Pasión para recibir a su hermandad. La Hermandad de Humildad y Pilar protagonizó una salida cargada de emoción contenida, de esas que se ven en los gestos más pequeños antes de que los pasos tomen la calle.

    Antes del momento, los costaleros se preparaban en silencio. El ajuste del traje, los últimos estiramientos, la concentración de quien sabe lo que viene. Instantes previos que como fotógrafo me gusta captar y que forman parte de la historia real de cada salida procesional, la que no siempre llega a las fotografías oficiales.

    En la calle, el ambiente era el de los grandes días. Vecinas y vecinos de Montequinto arroparon a sus titulares en un sábado que marca el umbral de la Semana Santa 2026. Entre el público, una imagen que resume todo: Paco el capataz junto a sus nietos, la tradición que se transmite sin necesidad de palabras.

    Y mientras la gente esperaba, los nazarenos tomaban posición formando esas figuras en movimiento lento e hipnótico que son seña de identidad de las procesiones. Una geometría humana que emociona incluso a quienes la llevan vista toda la vida.

    La Hermandad de Humildad y Pilar cumplió una vez más con Montequinto y con Dos Hermanas. Fe, devoción y tradición que se sienten —y que este año, una vez más, tuvieron un escenario ideal para mi fotografía.