Categoría: Blog

  • The Champions Burger: cuando una hamburguesa se convierte en fenómeno

    The Champions Burger: cuando una hamburguesa se convierte en fenómeno

    Hay eventos que se sienten en el ambiente antes de cruzar la puerta. Lo que ocurre estos días en el Parque de la Alquería no es una feria de comida más: es una explosión de vida que los nazarenos han adoptado como propia desde el primer bocado.

    La estética americana lo envuelve todo nada más llegar. Color, ruido, colas que avanzan con humor, familias que improvisan mesas donde pueden. La Champions Burger ha entendido algo que muchos operadores gastronómicos olvidan: que la gente no va solo a comer. Va a estar en algún sitio que merezca la pena.

    He podido comprobarlo en primera persona. Lo que más sorprende no es el producto —que cumple con nota— sino la energía colectiva que genera el espacio. Hay algo en ese ambiente que hace que la espera forme parte de la experiencia. Dos Hermanas tiene una capacidad notable para apropiarse de lo que le gusta, y esto ya es suyo.

    Que un evento así funcione en nuestra ciudad dice más de la ciudad que del evento. Buena señal.

  • Antes de que el cartel hablara, ya lo decía todo la espera del artista

    Antes de que el cartel hablara, ya lo decía todo la espera del artista

    Instantes antes de la presentación me acerqué a Marcos. Aún no había aplausos ni fotografías oficiales, solo ese murmullo leve que siempre precede a lo importante. En su mirada reconocí una tensión natural que no tenía nada que ver con el miedo, sino con el compromiso. Era una mezcla de responsabilidad y ganas contenidas por entregar, al fin, algo que, estoy seguro, le ha ocupado mucho espacio vital durante meses.

    Me gusta detenerme en esos momentos casi invisibles. Son los que no aparecen en los titulares, pero dicen mucho más que cualquier discurso. Mientras esperábamos a que comenzara el acto, pensé en todo lo que implica pintar un cartel así: no solo la composición o el color, sino la carga emocional, la tradición y la fe de un pueblo entero depositadas en una imagen. Eso pesa. Y, al mismo tiempo, honra profundamente.

    Por eso, más allá del resultado, que me gusta, quiero felicitarlo: por el trabajo, por la entrega silenciosa y por asumir, con respeto y valentía, la responsabilidad de crear una imagen que ya forma parte de la memoria de Dos Hermanas.


    Evento:
    Presentación del Cartel Oficial de la Semana Santa de Dos Hermanas 2026.

    Fecha de presentación:
    Domingo 15 de febrero de 2026.

    Lugar:
    Capilla (Vera Cruz / San Sebastián, según convocatoria oficial).

    Autor del cartel:
    Marcos Antonio Moreno Acosta (Marcos A. Moreno Acosta), artista nazareno.

    Hermandad protagonista del cartel:
    Hermandad de la Amargura.

    Imágenes representadas:

    • Nuestra Madre y Señora de la Amargura
    • Nuestro Padre Jesús Descendido de la Cruz

    Técnica y formato:
    Acrílico sobre tabla.
    130 x 100 cm.

    Elementos simbólicos destacados:

    • Cruz de las andas procesionales
    • Sudario
    • Ángeles (inspiración en la puerta del Duomo de Milán)
    • Parroquia de Santa María Magdalena
    • Torre de los Herberos
    • Cardos borriqueros
    • Clavos de la crucifixión
    • Corona de espinas y golondrina
    • Mariposa (símbolo de Resurrección)

    Acompañamiento musical del acto:
    Banda de Cornetas y Tambores Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento de Dos Hermanas.

    Entidad organizadora:
    Consejo de Hermandades y Cofradías de Dos Hermanas.

  • La sombra también pasea conmigo

    La sombra también pasea conmigo

    Me gusta pasear y, sobre todo, me gusta hacerlo sin prisa. Salir a caminar por mi ciudad es una forma de estar, de volver a mirar lo que siempre ha estado ahí. A veces el paseo me lleva lejos; otras, apenas a la vuelta de la esquina. Da igual. Lo importante ocurre cuando bajo el ritmo y dejo que la mirada se adelante a los pasos. En este caso fue un muro. Un muro blanco, sencillo, casi invisible para quien pasa deprisa. Pero la luz decidió jugar y las sombras dibujaron otra cosa: un árbol que no estaba, una arquitectura efímera hecha de ramas proyectadas, de tiempo detenido. Me quedé ahí un rato, corroborando que lo cotidiano también se transforma si lo miras despacio. El paseo, más allá de lo saludable, es una excusa para redescubrir estos pequeños acuerdos entre la luz y las superficies, entre el cielo cambiante y las texturas más humildes. Fotografiarlo no es coleccionar imágenes, es confirmar que sigo presente, atento, dispuesto a dejarme sorprender por lo simple.

  • Redescubriendo Huelva: El Ritmo Humano y Urbano a Través de mi Objetivo

    Redescubriendo Huelva: El Ritmo Humano y Urbano a Través de mi Objetivo

    Siempre he creído que la fotografía callejera es mucho más que un simple clic. Para mí, no se trata solo de capturar una escena, sino de sentir y transmitir el pulso de la ciudad. Y en este reciente paseo por Huelva, utilizando el móvil para estar más cerca de la gente, he conseguido exactamente eso.

    Para un fotógrafo con más de treinta años de experiencia recorriendo calles, sus gentes y sus cosas, el simple acto de pasear se transforma en una misión de observación constante. Mi cámara no es un obstáculo, sino el puente que facilita la interacción, ese trato cercano y humano que tanto valoro y que busco en cada persona.

    La Sinergia de la Calle: Skaters, Comerciantes y el Latir de Huelva

    Lo que realmente humaniza esta sesión es la maravillosa mezcla de gente que le da vida a la capital onubense. Es un privilegio cuando logras capturar esa desinhibición vital de la juventud, que se mueve libre, en contraste con la calma y el agradecimiento sincero de los mayores.


    • El Espíritu Skater: Quiero agradecer especialmente la colaboración de los chicos y chicas de Homie Shop, y en especial a Pablo, Jesús y Evelyn de La Grosera. Gracias a ellos, la sesión se impregna de una energía brutal. Ellos representan la vitalidad y el movimiento urbano, normalizando la presencia de un «intruso con cámara» y prestando ese gesto de autenticidad que enriquece cada toma. Mi experiencia como fotógrafo me permite estar allí, sin interferir, solo documentando.

    Arquitectura y Luz: El Gran Atractivo

    Más allá de las personas, la arquitectura de Huelva, sus luces y sombras, y su ritmo son el mayor de mis atractivos. La luz del atardecer, rebotando en los edificios de tonos terracota y reflejándose en las calles, proporciona el escenario perfecto para que, como fotógrafo, pueda ponerme a jugar con la composición y el momento.


    Esta colección de imágenes no es solo una prueba de mi material, sino una declaración de amor a la fotografía callejera y a la ciudad que le sirve de lienzo. Es un trabajo que corrobora la importancia de seguir activo, con la cámara en mano (o el móvil, en este caso), buscando el próximo encuentro, la próxima luz y la próxima historia en la calle.



  • La Esencia del Atleta al Servicio del Boxeador: Francisco José Vaquero, el vecino que recupera campeones

    La Esencia del Atleta al Servicio del Boxeador: Francisco José Vaquero, el vecino que recupera campeones

    Cuando uno sigue de cerca el deporte local, hay rostros que dejan huella, no solo en la pista sino también por su implicación con la comunidad. Ese es el caso de Francisco José Vaquero Ramos. Quienes hemos cubierto las carreras populares y eventos atléticos de Dos Hermanas, lo recordamos como un corredor incansable que aún se mantiene activo en la competición.


    Hoy, Vaquero sigue ligado a la élite deportiva, también desde la camilla. Es el pilar detrás de la recuperación y puesta a punto de figuras como Falito Boxeador, quien se prepara intensamente para su gran combate en la ciudad el próximo 6 de diciembre.


    De la Pista a las Manos Expertas

    Al verlo trabajar en Vaquero Osteopatía y Quiromasaje Deportivo (C. Maestro Turina, 43), se comprende el porqué de su éxito. La pasión que demuestra en cada carrera se traslada ahora a cada masaje y técnica de osteopatía. El dominio de herramientas como el rasto y el uso de técnicas como la aplicación de ventosas (como se aprecia en las imágenes) no es solo técnica; es la sabiduría de alguien que sigue sintiendo en su propio cuerpo las exigencias de la competición.

    He tenido el placer de redescubrir a este gran profesional en acción, y las opiniones de sus clientes son una verdad palpable:

    “Puntualidad, empatía y amplio conocimiento para la solución de patologías y lesiones deportivas.”

    Con una reputación de diez, Francisco José Vaquero no es solo un terapeuta: es un consejero que ofrece apoyo físico y mental, un verdadero vecino que pone su experiencia como atleta activo al servicio del alto rendimiento de Dos Hermanas. Es un placer ver esta conexión entre grandes figuras de nuestro deporte.

  • Helen Levitt: la coreógrafa del instante callejero

    Helen Levitt: la coreógrafa del instante callejero

    Una fotógrafa que escuchaba con los ojos: así retrató el alma invisible de Nueva York

    En las aceras del Harlem de los años 40, mientras el mundo miraba hacia las grandes guerras o los grandes nombres del arte, Helen Levitt se dedicaba a mirar hacia abajo, hacia lo cotidiano. Nacida en Brooklyn en 1913, dejó el instituto a los 18 años y compró una Leica de segunda mano. Comenzó trabajando en un estudio del Bronx, pero su verdadera vocación estaba en la calle, donde la vida no posaba, pero danzaba.

    Levitt no era una cazadora de momentos, sino una cómplice de lo fugaz. No posaban para ella. Su cámara era invisible, como si formara parte del mismo aire. De ahí que sus fotografías no tengan artificio, pero sí una belleza inquieta. Son imágenes que laten. Un niño con capa, una niña bailando en la acera, una sombra que cae sobre un rostro: en lo mínimo, lo universal. En lo accidental, lo eterno.

    Influenciada por Walker Evans —con quien estudió en 1938 y mantuvo una amistad duradera—, y por Henri Cartier-Bresson, desarrolló una mirada propia, delicada y ética. También conoció al cineasta Luis Buñuel, quien le abrió las puertas al lenguaje documental. En 1943, el MoMA le dedicó una exposición individual, algo inusual para una mujer y más aún para una fotógrafa callejera. Más adelante, codirigió The Quiet One (1948), una película que fue nominada al Oscar, y desde 1959 comenzó a experimentar con el color sin perder nunca el lirismo de sus primeros trabajos.

    Durante décadas, Levitt se mantuvo al margen del ruido artístico. No buscó protagonismo ni explicó su obra. Quizá por eso su legado crece con el tiempo: porque no responde a modas ni a discursos, sino a algo más hondo y más esquivo. Ella no fotografiaba la ciudad, sino su respiración. Esa respiración suya, a veces juguetona, a veces triste, pero siempre humana.

    Murió en Nueva York en 2009, la misma ciudad que fue su escenario vital. Hoy, en plena era de la imagen instantánea y el exhibicionismo digital, las fotos de Helen Levitt nos devuelven al misterio de mirar sin intervenir. Nos recuerdan que la calle es un escenario donde la vida —si uno sabe mirar— se representa a cada segundo. Y que basta una buena fotografía para detener el tiempo, aunque sea por un instante.


  • La luz detenida de Cerdeña

    La luz detenida de Cerdeña

    Sergio Castañeira inaugura una nueva etapa de la beca Alberto Galán con un fotocuaderno que explora el paisaje como memoria viva.

    Hay fotografías que no solo se miran: se habitan. “Sardegna”, el proyecto de Sergio Castañeira, es una de esas obras que invitan a entrar con los pies descalzos, sin prisas, como quien cruza el umbral de un verano antiguo. Tomadas en 2012, pero ocultas hasta ahora, estas imágenes componen un diario íntimo y a la vez una geografía emocional. No retratan tanto Cerdeña como la sensación de haber estado allí.

    La serie, elegida entre 70 propuestas para convertirse en el primer Fotocuaderno de UFCA, marca también un punto de inflexión: la beca Alberto Galán se transforma en una convocatoria abierta que apuesta por la sintonía estética más que por la competición. Se busca una afinidad con la mirada. Y Castañeira, con su manera de narrar desde lo sensorial, encajó como si siempre hubiese estado previsto.

    En “Sardegna” no hay postales. Hay cuerpos al sol, rincones dormidos, la cadencia del calor sobre la piel. Castañeira compone con la luz, pero también con la ausencia de certezas. Sus fotografías se mantienen en un umbral ambiguo entre lo que fue y lo que se recuerda, invitando al espectador a completar el relato desde su propia experiencia. Como todo buen diario, no explica: sugiere.

    La edición de este primer Fotocuaderno no solo recupera un trabajo valioso; también inaugura un formato que promete continuidad y coherencia. En octubre de 2026, con la publicación de “Sardegna”, se abrirá una puerta para quienes entienden la fotografía como un acto honesto, pausado, íntimo. Una celebración de lo mínimo. Un eco de Alberto Galán, todavía presente en cada elección.

  • La Coronación de Rafael «Falito» Acosta: La Mirada del Rey

    La Coronación de Rafael «Falito» Acosta: La Mirada del Rey

    Hay miradas que cuentan historias. Relatan noches de sacrificio, el peso de la gloria y el hambre insaciable de un futuro que aún está por escribir. Esa es la mirada que me encontré al otro lado de mi objetivo al retratar a Rafael «Falito» Acosta, el ídolo de Dos Hermanas que ya ha conquistado el respeto de toda Sevilla y apunta, sin complejos, al resto del mundo.

    Más allá de los guantes, los focos del ring y los cinturones que con tanto orgullo luce, en esta sesión quise capturar al hombre detrás del campeón. Y lo encontré. He tenido el placer de fotografiar a un Falito que ha madurado. Su mirada es más profunda, más serena, la de alguien que conoce el sabor del triunfo y la soledad del entrenamiento. Es la mirada de un rey que empieza a ser consciente de su propio legado.

    Pero que nadie se equivoque. Esa madurez no le ha robado ni un ápice de su identidad, de esa chispa y esa fotogenia innata que lo convierten en un imán para la cámara. Durante toda la sesión, su talante fue extraordinario. Detrás del «Rey Gitano», del púgil implacable, hay un joven con un respeto y una humildad que engrandecen aún más su figura.

    Estas fotografías son el testimonio de un momento clave: el de un campeón que asume su corona, pero que mantiene los pies en el suelo y la vista en el horizonte. Ha sido un auténtico placer y un honor poner mi cámara al servicio de su historia.

    El viaje de Falito no ha hecho más que empezar, y esta es la mirada con la que se prepara para conquistar el mundo.

  • La diferencia está en el aire

    La diferencia está en el aire

    Entre el zumbido del dron y el soplo del viento real, hay un abismo: el que separa la vivencia de la mera herramienta.

    Nunca olvidaré aquel vuelo. Madrugamos, el cielo estaba limpio y la avioneta ultraligera nos esperaba como si también ella supiera que íbamos a registrar algo único. Subí con la cámara colgada al cuello, un cosquilleo en el estómago y la certeza de que algo especial iba a pasar. El piloto —sereno, experto— me explicó cómo íbamos a sobrevolar el centro de Dos Hermanas. Desde el aire, todo adquiría otra proporción: la plaza, el edificio del Ayuntamiento, la iglesia con su torre campanario… El mundo cotidiano se transformaba en una maqueta viva bajo mis pies. Y yo allí arriba, temblando un poco por la altura, pero sobre todo por la emoción.

    Recuerdo el instante exacto en que disparé la foto. No fue solo una imagen: fue el resumen de todo lo que aquel vuelo significaba. Desde entonces, esa escena ha acompañado años de trabajo, publicaciones y recuerdos. Es una fotografía que respira, porque detrás de cada píxel hay viento, conversación, decisión, riesgo y un latido.

    Después llegaron los drones. Prácticos, versátiles, aunque más impersonales. Con sus permisos, sus zonas restringidas y su zumbido de insecto metálico. Sí, nos permiten seguir mirando desde arriba, pero ya no se oye el silencio del cielo ni se conversa con nadie para preparar el vuelo. Hay algo más automático, más calculado. Aun así, reconozco su utilidad. Han cambiado la manera de producir, de planificar, de mostrar.

    Y luego está la imagen digital, la de la inteligencia artificial. En este caso, una recreación de la escena original: la misma plaza, los mismos edificios, pero flotando sobre una porción de tierra ficticia con letras gigantes que dicen “Dos Hermanas”. Es una imagen que no existió nunca en el mundo físico, pero que —paradójicamente— sirve para explicar lo real. No hay emoción detrás de su creación, no hubo manos en una cámara ni nervios al despegar. Pero reconozco que puede ser útil: un cartel, una metáfora, una herramienta más.


    Así que sí, hay valor en ambas imágenes. Pero una nació del aire, del pulso, del instante irrepetible que viví yo mismo. La otra, de un algoritmo que no siente. Y aunque ambas se complementan, solo una me conecta con aquel día inolvidable. En tiempos de inteligencia artificial, lo humano sigue siendo el valor diferencial. No se trata de rechazar lo nuevo, sino de recordar que la emoción —esa que nos eriza la piel— sigue siendo insustituible.

  • Escaparates, sombras y postales

    Escaparates, sombras y postales

    Un paseo visual por la coreografía espontánea de la ciudad.

    Las calles de Barcelona ofrecen, a cada paso, una pequeña función sin guión. Las fachadas de tiendas de lujo, como Max Mara o Loewe, se convierten en escenarios de un teatro urbano donde los protagonistas no son los maniquíes tras el cristal, sino los transeúntes que pasan, se detienen, se cruzan o se pierden entre las sombras que filtra la arboleda del Eixample.

    Hay algo profundamente narrativo en observar a un hombre mayor sentado en un banco frente a un escaparate mientras alguien más, ajeno a su contemplación, cruza apresurado. O en la mujer que, sentada en un banco modernista, se abstrae con su móvil mientras una joven pasa de largo sin advertir la armonía entre arquitectura y vegetación que la envuelve. Todo se entrelaza: la moda, los reflejos, los pasos, el sol que se cuela entre los árboles como un director de fotografía en plena jornada.

    Cada imagen es una postal robada. Una madre fotografiando a su familia, un ciclista que cruza como si la escena le perteneciera, un turista que se agacha para capturar su mejor ángulo mientras el semáforo permanece en rojo para todos los demás. La ciudad no se detiene. Barcelona es un flujo constante de historias que no necesitan palabras, solo ojos atentos.

    Y así, cámara en mano y mirada abierta, nos asomamos a una coreografía espontánea: el encuentro entre lo fugaz y lo permanente. Lo cotidiano y lo extraordinario. Porque en el fondo, cada paseo es una excusa para volver a mirar, y en ese mirar, encontrar belleza.